El precio de la bombona de butano se disparará a este precio desde el martes

El conflicto en Oriente Medio y la subida de fletes y materias primas elevan un 4,9% el coste de la bombona, afectando a millones de hogares en España

1 minuto

Camión cargado con varias bombonas de butano. Ricardo Rubio - Europa Press

Publicado

Última actualización

1 minuto

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha anunciado este lunes la revisión bimestral del precio de la bombona de butano, que experimentará un incremento del 4,9% a partir del martes, situándose en 16,35 euros, el coste más alto desde julio del año pasado. La subida se produce en un contexto marcado por el encarecimiento de los costes energéticos y las tensiones internacionales, especialmente en Oriente Medio, que afectan al precio del gas.

Según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el aumento responde principalmente al incremento de los fletes (+16,6%), el encarecimiento de las materias primas (+3,2%) y una leve apreciación del euro frente al dólar (+1,2%).

Regulación bimestral

El precio de la bombona de butano, regulado por el Gobierno, se revisa cada dos meses, siguiendo la resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas. Esta revisión tiene un límite máximo del 5%, por lo que la subida de este mes se sitúa muy cerca del tope permitido, acumulándose cualquier exceso para aplicar en futuras revisiones.

En España, aproximadamente ocho millones de viviendas siguen dependiendo de la bombona de butano, principalmente en zonas rurales o regiones sin conexión a la red de gas natural. Anualmente, se consumen 64,5 millones de envases de GLP (gas licuado de petróleo), aunque su uso ha descendido más del 25% entre 2010 y 2021, según los datos oficiales.

El precio de la bombona de butano se determina por tres factores principales:

  • Coste de la materia prima (butano y propano).

  • Transporte (fletes).

  • Tipo de cambio euro-dólar.

Este incremento no solo afecta al bolsillo de millones de familias, sino que evidencia la vulnerabilidad del suministro energético español frente a la volatilidad de los mercados internacionales y la dependencia de combustibles fósiles en zonas sin acceso a gas natural.