Prim ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto consolidado de 16,7 millones de euros, lo que implica un aumento del 53% frente al año anterior, según ha notificado este viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La empresa ha elevado también el importe neto de su cifra de negocios un 8%, hasta los 251,8 millones de euros, un crecimiento logrado en su totalidad de manera orgánica.
En términos de rentabilidad, el grupo ha registrado un Ebitda de 33,9 millones de euros, tras avanzar un 27%, y un resultado de explotación (Ebit) que ha mejorado un 43% interanual, hasta los 22,3 millones de euros.
Según detalla la compañía, estos datos evidencian “una clara mejora estructural” del margen bruto, que ha pasado a representar el 50% de las ventas (frente al 48% de 2024) y ha alcanzado los 127 millones de euros en valor absoluto, un 13,4% más que los 112 millones del ejercicio precedente.
El grupo español atribuye este avance a tres factores principales: una optimización del mix de productos, priorizando líneas de negocio con mayor rentabilidad; una gestión estricta de precios y márgenes en las distintas áreas y el efecto positivo de un euro fuerte, que ha permitido abaratar los costes de aprovisionamiento.
“2025 cierra un plan estratégico transformador y diferencial. Con un balance sólido, márgenes en máximos, un equipo altamente preparado y listo para dar un nuevo impulso con el plan 2026-2031”, que se comunicará “próximamente”, señala el consejero ejecutivo de Prim, Fernando Oliveros.
En lo referente a la remuneración al accionista, el Consejo de Administración ha planteado un dividendo total con cargo a 2025 de 9 millones de euros, equivalente a 0,53 euros brutos por título. Esta cantidad supone un incremento superior al 18% respecto al año previo y representa un 'payout' del 54% sobre el beneficio neto consolidado.
Con ello, a lo largo del plan estratégico 2021-2025, la compañía sanitaria ha repartido más de 39 millones de euros en dividendos entre sus accionistas.
Prim concluye 2025 con un balance sin deuda financiera neta, tras generar 11 millones de euros de caja en el ejercicio, impulsados por “la mejora en la rotación de inventarios y de los plazos de cobro”. A ello se suma una posición de tesorería de 18,3 millones de euros y líneas de crédito disponibles por encima de los 13 millones, lo que, según la empresa, la sitúa “en una sólida posición para financiar su estrategia de crecimiento”.
El grupo destaca igualmente sus inversiones en digitalización orientadas a “mejorar la eficiencia en procesos y la calidad de la información de gestión”, entre las que incluye un nuevo ecosistema de relación con clientes (CRM), la actualización de su planificación de recursos empresariales (ERP) y el uso de inteligencia artificial como palanca de productividad.
En materia de criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobierno), la compañía resalta que un 88% de su consumo eléctrico procede de fuentes renovables, que ha recortado un 28% las emisiones de alcance 2 y que ha fijado objetivos sociales cuantificados en diversidad y gestión del talento.