La prolongación del funcionamiento del parque nuclear español más allá del calendario de clausura fijado para 2035 supondría un ahorro directo cercano a 1.400 millones de euros anuales para la industria, gracias a una rebaja del coste de la energía. El estudio “La contribución de la energía nuclear a la competitividad industrial en España”, elaborado por Monitor Deloitte, calcula que esta decisión permitiría abaratar el precio de la electricidad en unos 15 euros por megavatio hora (MWh) frente al escenario de cierre.
Durante la presentación del informe en la “Jornada sobre el papel de la energía nuclear en la competitividad”, organizada por la CEOE, Laureano Álvarez, socio de Energía de Monitor Deloitte, subrayó que “la competitividad de la industria y la autonomía energética pasan por extender el funcionamiento del parque nuclear” más allá del horizonte de diez años recogido en el acuerdo sellado en 2019 entre las empresas propietarias y Enresa. Ese pacto contemplaba, entre otros hitos, la clausura de Almaraz en 2027 —aunque las compañías han pedido alargar su operación hasta 2030— y el cierre definitivo del resto de centrales en 2035.
Álvarez incidió en que el contexto “ha cambiado totalmente desde 2019 y a día de hoy el despliegue de renovables y almacenamiento está por debajo de lo previsto”. “Tenemos un contexto geopolítico distinto y ha ganado una mayor relevancia la seguridad de suministro y la competitividad”, añadió.
El documento recuerda que el gasto energético de la industria española, que da empleo a 2,2 millones de trabajadores, asciende a 15.500 millones de euros al año. A esta cifra se suma una elevada volatilidad de los precios derivada de las oscilaciones en las materias primas: tomando 2019 como referencia, los costes se multiplicaron por 2,2 en 2022 y por 1,4 en 2023.
De media, la factura energética equivale al 25% del beneficio operativo de las compañías industriales, un porcentaje que es todavía mayor en ramas especialmente electrointensivas como la metalurgia, la química, la cerámica o el papel.
El análisis de Monitor Deloitte concluye que mantener en servicio las centrales nucleares españolas más allá de 2035 rebajaría de forma directa el precio del mercado mayorista de la luz en torno a 14 euros por MWh respecto al escenario de cierre. Este ajuste se trasladaría a los resultados de determinados subsectores, como la metalurgia, la química o el papel, donde el ahorro podría equivaler, según el informe, a entre un 6% y un 24% del beneficio neto.
Además, el estudio sostiene que prolongar la operación nuclear daría margen temporal para que tecnologías como las baterías reduzcan sus costes de inversión. Esto permitiría evitar hasta 1.400 millones de euros anuales en futuras inversiones en estas soluciones de almacenamiento, lo que, de acuerdo con los cálculos de Deloitte, supondría otro euro por MWh adicional de ahorro.
La nuclear, adaptada al consumo industrial continuo
El informe destaca también que la energía nuclear —que en 2024 aportó en torno al 20% de la generación eléctrica en España, con 7.700 horas equivalentes de funcionamiento— encaja especialmente bien con el patrón de consumo de la industria, caracterizado por una demanda prácticamente ininterrumpida y, en muchos casos, superior a 6.000 horas al año. La nuclear proporciona la potencia firme y estable que requieren estos procesos productivos.
Desde el punto de vista territorial, el consumo eléctrico industrial se concentra en cuatro comunidades autónomas: Cataluña, País Vasco, Andalucía y Comunidad Valenciana, que suman el 60% del total gracias a la presencia de clústeres electrointensivos muy focalizados.
El documento prevé, igualmente, que regiones con consumos hoy por debajo de la media, como Extremadura y Cantabria, incrementen de forma notable su demanda de electricidad en los próximos años, impulsadas por nuevos planes de desarrollo industrial y por la electrificación de procesos.
Impacto climático y debate político
En el plano medioambiental, el informe atribuye a la extensión de la vida útil de las centrales un papel relevante en el cumplimiento de los objetivos climáticos. Según sus estimaciones, evitaría la emisión de 14 millones de toneladas de CO2 al año en 2035 y reforzaría el sistema eléctrico con un suministro firme, no sujeto a la estacionalidad de otras tecnologías.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, lamentó que el debate sobre el futuro del parque nuclear “solamente se entiende desde el plano ideológico”, pese a que, a su juicio, los datos son concluyentes. En su intervención defendió la neutralidad tecnológica, al considerar que “todas las energías son necesarias”. “En esta casa (la CEOE) no somos de las renovables, ni del gas, ni de las nucleares...somos de todas”, recalcó.
Sobre la energía nuclear en concreto, Garamendi valoró que se trata de una tecnología que “es necesaria, y más desde el apagón” del 28 de abril, ya que “es 'verde'”, “como ha dicho la Unión Europea”, y contribuye a la competitividad porque opera en base y “hace que el precio de la energía sea razonable”.
En la misma línea, el presidente de Foro Nuclear, Ignacio Araluce, sostuvo que es de “sentido común” prolongar la vida de unos activos nucleares “que están ahí ya”, aportan el 20% del 'mix' eléctrico y ayudan a disminuir las emisiones de CO2. “¿Qué es lo que no cumplen las nucleares de lo que se pide, ya que cumplen todo? ¿Dígame la razón por la que vamos a prescindir de esos activos que ya están ahí?”, se preguntó, subrayando además que la percepción social sobre esta tecnología “ha cambiado” y debería ser tenida en cuenta por “los responsables políticos”.