Protesta sindical ante la junta de CaixaBank contra la exigencia comercial que asfixia a la plantilla

Sindicatos de CaixaBank protestan en València y convocan huelga de 24 horas para denunciar la presión comercial y exigir cambios en la organización del trabajo.

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Concentración ante la Junta General Ordinaria de Accionistas de CaixaBank que se celebra en el Palacio de Congresos de València ROBER SOLSONA - EUROPA PRESS

Concentración ante la Junta General Ordinaria de Accionistas de CaixaBank que se celebra en el Palacio de Congresos de València ROBER SOLSONA - EUROPA PRESS

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Los sindicatos con representación en CaixaBank se han concentrado este viernes frente al Palacio de Congresos de València, sede de la Junta General Ordinaria de Accionistas de la entidad, para denunciar la “exigencia comercial que asfixia a la plantilla” y reclamar “una negociación real que permita introducir cambios estructurales en el modelo de exigencia y la organización del trabajo”.

Durante la concentración, los asistentes han exhibido pancartas y carteles con lemas como “La fuerza está en la plantilla”, “El beneficio no justifica el abuso”, “Si el CEO se aburre, que baje y que curre”, “Basta ya de exprimir a la plantilla, beneficios para quienes los generan” y “Menos retos, más respeto”.

Los portavoces sindicales tienen previsto intervenir en la propia Junta General de Accionistas para trasladar directamente sus demandas a la dirección. La protesta se complementa con una huelga de 24 horas convocada para este viernes, que afecta tanto a los servicios centrales como a la red de oficinas de CaixaBank.

El secretario de Acción Sindical de UGT en CaixaBank, Iván Argüelles, ha señalado que estas acciones se llevan a cabo desde la unidad sindical para decir “basta ya a un modelo de exigencia comercial y de organización del trabajo que está desgastando a la plantilla”. “Hemos llegado ya a un límite”, ha remarcado.

Ambiente laboral y denuncia ante el BCE

En la misma línea, la secretaria general de UGT en CaixaBank, Raquel Ruiz, ha denunciado que el personal de la entidad está “viviendo un ambiente súper tóxico en el que no se puede ni trabajar ni siquiera respirar” y que únicamente aspira a “condiciones laborales dignas”. Asimismo, ha detallado que “UGT ha interpuesto una denuncia en el Banco Central Europeo, de la que ya hay noticias porque van a iniciar una investigación”.

Por otro lado, la presidenta del Sindicato de Empleados de CaixaBank (SECB), Begoña Peiró, ha recalcado que “la plantilla ha demostrado que sabe trabajar y puede llevar a esta entidad a lo más alto, a ser el líder del mercado financiero español, pero la empresa tiene que entender que no puede ser a costa de la salud de los trabajadores”.

“Queremos una empresa como siempre ha sido esta entidad, una empresa con valores que ayuda a los empleados, que ayuda a los clientes y con esta sistemática no solamente los empleados estamos afectados, sino que también los clientes se ven afectados por esta presión comercial diaria”, ha añadido.

Críticas al modelo de presión comercial

El secretario general de CCOO en CaixaBank, Íñigo Vicente Herrero, ha exigido que “la dirección se siente a hablar sobre el sistema de retribución variable, se siente a hablar sobre el modelo de presión comercial creciente cada año, sobre cómo adoptar medidas que mejoren ese clima laboral y que reinviertan parte de los beneficios récord que está obteniendo CaixaBank en quienes los hacen posible”.

Según ha explicado el representante de CCOO, el “proceso de escalada de movilizaciones” comenzó en enero con paros parciales y se ha prolongado en febrero y marzo, hasta desembocar en la convocatoria de la huelga general de este viernes, con el objetivo de “mandar un mensaje a la dirección: que basta ya de presión comercial, basta ya de exprimir a la plantilla”.

Las organizaciones sindicales reprochan que, pese a todas estas protestas, la entidad no haya puesto sobre la mesa propuestas concretas ni compromisos verificables para encarar los problemas que condicionan el día a día de la plantilla. Por ello, insisten en la necesidad de “medidas concretas, reales y perceptibles por la plantilla” y en que la dirección abra una mesa de diálogo específica para abordarlas.