Ángel Escribano, presidente de Indra, sigue en su cargo, pese a las presiones que ha recibido en las últimas semanas por parte del Gobierno. El pasado viernes, sin ir más lejos, Moncloa le llamaba a filas para pedirle que entregue el mando de Indra, como consecuencia -este ha sido el argumento utilizado-, de que su posición en esta compañía era incompatible con la compra de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), por conflicto de intereses, como ya remarcó la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Una operación a la que finalmente, Ángel Escribano ha renunciado de momento, pero sin moverse del principal puesto ejecutivo del Grupo Indra y aguantando el pulso al Gobierno de Pedro Sánchez. Después de un largo consejo, y con la SEPI desinflada en su interés por destituir a Ángel Escribano, el control de la mayoría de accionistas ha optado por la continuidad de Ángel Escribano como presidente.
Aunque la continuidad de Escribano no figuraba formalmente en el orden del día, se daba por hecho que el asunto podría tratarse en el encuentro, algo que finalmente no ha ocurrido.
En la actualidad, la estructura accionarial de Indra Group se reparte del siguiente modo: SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) con un 28%; Escribano con un 14,30%; otros accionistas con el 33,22%; T. Rowe Price, con el 3,71%; SAPA, con el 7,94%; Amber Capital, con el 7,24%; David Shaw, con el 3,51%; Millenium, con el 1,06% y, Davidson Kemper, con el 1,01%.
En su página web, Indra Group afirma que no tiene conocimiento de la existencia de pacto o acuerdo alguno entre sus accionistas y, se remite a los datos ofrecidos en este apartado recogen la información facilitada por los accionistas a la CNMV, y respecto de los accionistas que tienen representación en el Consejo de Administración, constan los que han notificado a la Compañía.
El papel de los Mozos en Indra y su sueldo
Este miércoles, el diario El Economista, en una información firmada por Javier Romera y Nacho Martín, señala que Indra ha planteado una subida del 55% en la remuneración de su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, hasta los 4,2 millones de euros a partir del próximo año, condicionada a su continuidad en el cargo.
La propuesta contempla elevar el salario fijo de 660.000 euros a un millón, además de una retribución variable que podría situar el total en un máximo de 4,92 millones, frente a los 3,2 millones actuales. La compañía justifica este ajuste por la necesidad de alinear las condiciones salariales con el mercado en el periodo 2027-2029, aunque finalmente este episodio no ha sido abordado en el consejo de este miércoles.
Este movimiento se produce en un contexto de enfrentamiento en el accionariado entre la SEPI, principal accionista con un 28%, y el presidente Ángel Escribano, que posee un 14% a través de Escribano Mechanical & Engineering. La continuidad de De los Mozos -rubrica este diario- está vinculada a este conflicto, ya que la SEPI le ha pedido que permanezca ante un posible relevo en la presidencia.
A la espera de la reunión del consejo de administración -afirmaba elEconomista a primeras horas del día-, Escribano mantiene el respaldo mayoritario frente a la posición del holding público. Pese a las presiones para su dimisión, el presidente cuenta con el apoyo de la mayoría de consejeros y de los principales inversores, lo que podría derivar en una eventual junta extraordinaria si se intentara su destitución.
Hace unas semanas, Demócrata entrevistaba a Ángel Escribano, quien destacó de manera muy positiva la relación con José Vicente de los Mozos, CEO de la compañía. Según Escribano, ambos están totalmente alineados con el proyecto de la empresa, lo que ha facilitado la toma de decisiones y ha permitido una relación profesional cercana, basada en la confianza y la amistad personal.
Escribano subrayó entonces, que la colaboración con de los Mozos ha sido sencilla gracias a su experiencia previa trabajando con su hermano, lo que le enseñó a no tomar decisiones en solitario. Destacó además que De los Mozos aporta un conocimiento clave del día a día de la empresa y que su cercanía permite mantener buena armonía dentro del equipo, lo que, a su vez, se refleja en un funcionamiento más transversal y eficiente de las unidades de negocio.
No obstante, esta figura ahora se encuentra en el punto de mira, cuestionada por su acercamiento al Gobierno, un gesto que, según podría interpretarse desde la perspectiva de Escribano, podría rozar la traición.
En esa entrevista, Escribano afirmó considerarse "un soñador, un ciudadano que viene aquí a hacer su trabajo y que cree, que lo mejor que puedo hacer es transmitir a la gente la ilusión por este proyecto”.
Las que la SEPI apoyó la fusión
A lo largo de los últimos meses, la SEPI, que tiene una participación significativa en Indra, había dado su respaldo absoluto al proceso de fusión, que contaba con el aval de expertos y un control riguroso de las autoridades legales. Sin embargo, el miércoles pasado, en un comunicado sorpresa, la SEPI anunció que la fusión no podría llevarse a cabo si Ángel Escribano continuaba al frente de la empresa, citando un posible conflicto de interés.
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Todas las veces en las que la SEPI apoyó la fusión de Indra con Escribano
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Desde mayo de 2024, ese proceso de fusión entre Indra y EM&E fue sometido a una rigurosa supervisión legal y financiera, validado por expertos independientes y respaldado por la propia SEPI en nueve ocasiones. El rigor técnico y la transparencia fueron los pilares en los que se basó el proceso, que culminó en un informe definitivo el pasado 9 de marzo de 2026, que confirmó la viabilidad de la fusión sin afectar la legalidad de la misma, aunque finalmente no se ha materializado.
¿Y ahora que?
Han sido días trepidantes con la fusión estratégica de EM&E de telón de fondo. A pesar de esa rigurosa supervisión legal y financiera, validada por expertos independientes, la presión política sobre Indra ha acabado dejando en dique seco una operación estratégica para el sector.
El impacto de la intervención de la SEPI se deja sentir, no solo en la fusión, sino también en la credibilidad del sector defensa. La incertidumbre sobre las próximas decisiones gubernamentales podría seguir perjudicando la confianza empresarial y el desarrollo de nuevas políticas en la industria.
Este giro de los acontecimientos deja abierta la pregunta de si el Gobierno logrará encontrar una solución para resolver esta disputa interna, o si, por el contrario, este conflicto de intereses acabará afectando a los planes a largo plazo para la defensa y el desarrollo de infraestructuras tecnológicas clave en España.
Para sustituir al presidente de Indra basta con una mayoría simple de los miembros del consejo de administración presentes en la sesión (más votos a favor que en contra), dado que ni la legislación ni los estatutos sociales contemplan una mayoría reforzada específica para el cese del presidente del consejo.
No obstante, queda por comprobar si la vía elegida de descartar una posible fusión con la empresa de los Escribano colma las aspiraciones del Gobierno, que buscaba impulsar a Indra como campeón nacional de la industria de defensa. De no ser así, la presión sobre la continuidad de Escribano al frente de la compañía podría mantenerse en el futuro.