La reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales, medida estrella del Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, no llegará siquiera a debatirse en el Congreso. Las enmiendas a la totalidad presentadas por el PP, Junts y Vox saldrán adelante este miércoles, haciendo decaer el Proyecto de Ley, aunque Díaz ha anunciado que volverá a impulsarlo. Una posición –la de estas tres formaciones y la de patronal, que también rechaza la medida– que choca con una realidad: el mercado laboral tiende por sí mismo al decrecimiento en las horas de trabajo, como demuestran los convenios firmados entre sindicatos y patronal.
Las 40 horas semanales que rigen en la actualidad, equivalen a 1.826 horas al año. Según la Estadística de Convenios Colectivos de Trabajo, en 2024 se firmaron 1.150 convenios con una jornada media de 1.745,62 horas al año, es decir, 38,23 horas semanales. Un año antes, sindicatos y patronal rubricaron 1.633 convenios con 1.762,68 horas anuales de media (38,61 horas/semana). Y, en 2022, fueron 1.381 convenios con una jornada media de 1.763,27 horas/año (38,62 horas/semana).
Si se tiene en cuenta el total de convenios en vigor, eran 4.328 en 2024, con una jornada media de 1.743,05 horas al año (38,18 horas/semana).
¿Cuáles son los sectores en los que se trabajan más y menos horas?
En 2024, el sector con más horas de trabajo (aunque solo tiene un convenio en vigor) es el de ‘Actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico’, con 1.826 horas/año (es decir, 40 horas semanales). Por detrás, están las ‘Actividades cinematográficas, de vídeo y de programas de televisión, grabación de sonido y edición musical’ (1.817,25 horas/año). El tercero es la ‘Programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática’ (1.796,61 hora/año). Cierran el ranking los ‘Servicios de comidas y bebidas’ (1.796,10 horas/año) y los ‘Servicios de alojamiento’ (1.792,8 horas/año).
Con datos del Informe del Mercado de Trabajo Estatal 2024, el 95,56% de las personas empleadas en el hogar son mujeres. De ahí que, como subrayó el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, la reducción de jornada tenga “cara de mujer”. Por ello, agregó el sindicalista, “esta medida, que mejoraría la vida de 12 millones de personas, es también un paso adelante en el objetivo de acabar con la discriminación salarial, puesto que los sectores a los que afecta están muy feminizados”.
Respecto a las áreas con jornadas de trabajo más cortas (a tenor de los convenios en vigor), la primera es la ‘Educación’ (1.369,27 horas/año), seguida de la ‘Administración Pública y defensa’ (1.636,51 horas). La tercera es la ‘Extracción de minerales metálicos’ (1.656.37 horas). Cuarta y quinta son las ‘Actividades de descontaminación y otros servicios de gestión de residuos’ (1.662,71 horas) y la ‘Edición’ (1.665.25 horas).
La negociación con la patronal
El Proyecto de Ley de la reducción de la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo y la garantía del registro de jornada y el derecho a la desconexión, que, previsiblemente, decaerá por la aprobación de las enmiendas a la totalidad, es fruto del acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos.
Fuentes de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en declaraciones a Demócrata, aseguran que “reducir la jornada laboral supondrá un incremento de costes de unos 23.000 millones de euros para las empresas. El propio Gobierno ha reconocido que la media aumentará un 7% los costes laborales, a ello hay que sumar los derivados de la reestructuración organizativa y de planificación”.
Añaden que “las empresas tendrán que producir lo mismo, al mismo precio y en menos tiempo. Esto complica que muchas, principalmente las pymes y las micropymes, puedan desarrollar su actividad con normalidad, incluso algunas se verán obligadas a reestructurar sus plantillas o incluso cerrar sus negocios”.
Por otro lado, “la vida de los ciudadanos también se verá afectada en forma de peor oferta e incluso escasez de bienes y servicios o de un aumento de precios. En definitiva, son medidas que limitan la libertad de acción de las empresas, generan incertidumbre jurídica y lastran la inversión, por tanto, el crecimiento económico y la creación de empleo”, concluyen.
Aunque finalmente la patronal no ha apoyado la medida, sí ha estado durante meses en la mesa de negociación. Ramón González, secretario general de CCOO Servicios, recuerda, en conversación con este medio, que hubo varias peticiones de la patronal acerca de “cambiar algunos aspectos de la reforma laboral de 2021, vinculados a los contratos temporales, los fijos discontinuos o el aumento de las horas extras que se pueden hacer al año (80 en la actualidad)”. Es decir, comenta, “lo que ganabas por un lado, lo perdías por el otro”.
También resalta que se llegó a plantear la inclusión de una suerte de periodo de carencia en ciertos sectores, en línea con lo estipulado en el acuerdo de coalición de Gobierno entre el PSOE y Sumar, que establecía la reducción de la jornada de manera progresiva: 38,5 horas en 2024 y 37,5 en 2025.
La hostelería
Desde el primer momento, la patronal puso el foco en sectores como la hostelería, la agricultura, el comercio o la ganadería y la pesca, haciendo hincapié en que la reducción de jornada sería lesiva para los mismos. En un comunicado conjunto de la CEOE y de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) señalaron que, según la encuesta de Costes Laborales del INE, la hostelería tiene en torno a 8.500 vacantes sin cubrir, mientras que en el comercio la cifra se dispara hasta las casi 13.000. “Si a eso sumáramos jornadas de trabajo más reducidas y no acordadas en la negociación colectiva, el perjuicio sería muy importante”, apuntaron.
Entre los años 2019 y 2024, agregaron, “el tejido empresarial solo ha crecido un 0,1%, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En ese periodo, el número de empresas de entre 1 y 9 trabajadores se ha reducido un 1,4%. Esta caída se amplía hasta el 1,6% en la hostelería, al 4,8% en la agricultura, ganadería y pesca y al 7% en el comercio. Sumando estos tres sectores, se han quedado por el camino unas 25.500 empresas en los últimos cinco años”.
La visión es antagónica en los sindicatos. En la rueda de prensa dada el lunes por UGT y CCOO, aseguraron que la reducción de jornada es perfectamente aplicable en un sector como la hostelería, de hecho, matizaron, “ya hay convenios provinciales, autonómicos y de empresas que establecen las 37,5 horas”.
En la misma línea, Ramón González afirma que hay “una amplia bibliografía económica” que respalda la adaptación del sector hostelero a esta disminución de la jornada. “Esta polémica va contra la propia realidad y la historia económica, y responde más a los eslóganes habituales de las posiciones conservadoras”.
Control horario
En palabras de González, entre los empresarios “hay más miedo a los mecanismos de control de la jornada, que a la propia reducción”. Sobre esto, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, subrayó que en España se hacen a la semana 2,6 millones de horas extras no pagadas y no cotizadas.
Es el problema principal de la hostelería, apunta González, “el incumplimiento de los convenios colectivos”. Algo que, en su opinión, se debe principalmente a que “no hay tutela sindical, porque son negocios pequeños, que no tienen la posibilidad de tener una representación sindical”.
El responsable del área de Servicios hace mención al hecho de que la jornada es de cómputo anual, algo que favorece a sectores como la hostelería en los que hay temporada alta: “Se habla mucho de las 37,5 horas semanales, pero el computo es anual, o sea que se pueden repartir cómo se quieran”, explica.