Repsol redefine su plan hasta 2028 con más peso del Upstream y apuesta por Venezuela y EE.UU.

Repsol revisa su plan hasta 2028 con más peso del Upstream, foco en Venezuela y EE.UU. y una retribución al accionista creciente.

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El nuevo logo e imagen de marca de Repsol, a 27 de junio de 2025, en Madrid (España) Marta Fernández - Europa Press

El nuevo logo e imagen de marca de Repsol, a 27 de junio de 2025, en Madrid (España) Marta Fernández - Europa Press

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Repsol dará a conocer el próximo martes una revisión de su plan estratégico con horizonte 2028, en la que ajustará sus objetivos y métricas a la nueva coyuntura del mercado energético y a los últimos movimientos geopolíticos. La compañía pondrá un énfasis adicional en sacar el máximo partido a su actividad de 'Upstream' (Exploración y Producción), con especial atención a las oportunidades en Venezuela y Estados Unidos.

Sin avanzar detalles concretos, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha reiterado en sus últimas comparecencias ante analistas que la hoja de ruta del grupo seguirá apoyándose en la solidez del balance, en una retribución atractiva al accionista y en un volumen relevante de inversiones para seguir transformando el negocio.

Así, los dividendos, previsiblemente al alza tras haber alcanzado antes de lo previsto algunas de sus metas financieras, continuarán siendo uno de los ejes centrales de esta nueva etapa.

El grupo también reforzará su apuesta por el 'Upstream' con el fin de estar en posición de capturar las oportunidades que puedan abrirse tanto en Estados Unidos como, sobre todo, en Venezuela, a raíz de los últimos acontecimientos, después de la detención de Nicolás Maduro y la intervención por la Administración de Donald Trump, que han permitido reactivar la actividad petrolera en el país.

La energética cerró 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, un 8,1% superior, en un contexto de elevada volatilidad en los precios del crudo y del gas y con unos márgenes de refino contenidos.

Este escenario, unido a un petróleo al alza en los últimos meses por el aumento de la tensión geopolítica, ha impulsado a los títulos de Repsol casi un 30% en lo que va de año, superando la barrera de los 20 euros por acción.

La remuneración al accionista se consolida como eje central

En materia de retribución al accionista, la petrolera ya ha marcado un camino de crecimiento previsible con el anuncio de que destinará en torno a 1.900 millones de euros en 2026, mediante el pago de 1,051 euros brutos por acción en efectivo, un 7,8% más que en 2025, incluyendo los 0,5 euros satisfechos el pasado mes de enero. A ello se suman los programas de recompra de acciones propias.

Dentro del negocio tradicional de Exploración y Producción, tras haber ajustado en los últimos ejercicios su cartera hasta concentrarla en unos 10-11 países de mayor calidad, Repsol encara ahora una fase orientada a la creación de valor con un negocio “más rentable, más resiliente y predecible”, según consideró Imaz el pasado 20 de febrero en una conferencia con analistas.

Para 2026, el grupo trabajaba con un escenario de precio del Brent en una banda de 60-65 dólares, aunque las tensiones derivadas del conflicto en Oriente Próximo han llevado estos días la cotización del barril por encima de los 90 dólares. Para este ejercicio, Repsol ya contempla un incremento de la producción, hasta un rango de entre 560.000 y 570.000 barriles diarios, frente a los 548.000 de 2025.

Venezuela y Estados Unidos asumirán un rol clave dentro de ese negocio de 'upstream'. En el país latinoamericano, Imaz, tras ser una de las empresas autorizadas por Estados Unidos para operar allí, ya afirmó que Repsol podría elevar la producción bruta de petróleo en más de un 50% en apenas 12 meses.

En Estados Unidos, las perspectivas también son positivas, apoyadas en la producción en Leon-Castile y en la futura puesta en marcha del proyecto Pikka en Alaska.

Un posible evento de liquidez en el negocio de Upstream

Con este potencial, la compañía gana margen de maniobra para decidir si ejecuta o no ese “evento de liquidez” en su filial de 'Upstream' durante este año, ya sea mediante una salida a Bolsa, una fusión inversa con una cotizada en Estados Unidos o la incorporación de un nuevo inversor privado.

La opción de un debut bursátil en Estados Unidos para este ejercicio ya se contemplaba cuando se dio entrada al fondo EIG en el capital de la filial, con una participación del 25%.

En cualquier caso, la compañía ha insistido en varias ocasiones en que no tiene urgencia por materializar la operación y que la “línea roja” será “mantener el control y el 51% de la participación en este negocio”.

En el ámbito de las renovables, Repsol continuará desarrollando su cartera de proyectos y rotando activos en fases tempranas de producción, con el objetivo de asegurar retornos adecuados bajo el principio de una exposición limitada de capital a esta actividad. Sin embargo, previsiblemente reducirá el ritmo respecto a las metas que se había marcado con anterioridad. De hecho, en hidrógeno verde el grupo ya rebajó sus ambiciosos objetivos iniciales ante el parón en el despliegue de este vector energético.