Repsol tiene previsto pedir en los próximos días al Gobierno de Estados Unidos una nueva autorización para volver a exportar crudo desde Venezuela, una operativa que la compañía se vio obligada a detener después de que en marzo la Administración de Donald Trump revocara, con efectos desde el pasado 27 de mayo, la licencia que le permitía realizar estos envíos.
Según avanzó Bloomberg, citando a una persona conocedora de las conversaciones, la petrolera española presentará la petición ante responsables estadounidenses en el corto plazo.
La misma información indica que representantes de Washington mantendrán este viernes un encuentro con directivos de varias compañías del sector petrolero para abordar la situación de Venezuela, reunión en la que está prevista la participación de Repsol.
De acuerdo con esta fuente, la energética aspira a reanudar ese flujo comercial, y la empresa que encabeza Josu Jon Imaz aprovecharía para exportar crudo que Venezuela mantiene almacenado. Consultadas por Europa Press, fuentes oficiales del grupo declinaron hacer comentarios.
Este posible paso se enmarca en el cambio de escenario registrado desde el pasado 3 de enero, tras la intervención del Gobierno de Donald Trump en Venezuela, cuando anunció su decisión de someter a control indefinido las exportaciones de petróleo y la captura y derrocamiento de Nicolás Maduro como presidente del país caribeño.
Revocación de permisos en marzo
A finales de marzo, las autoridades estadounidenses acordaron retirar los permisos y exenciones concedidos a varias petroleras internacionales, entre ellas Repsol, para exportar crudo desde Venezuela, fijando como fecha límite para el cese de estas operaciones el 27 de mayo, plazo que finalmente expiró. Además de la compañía española, resultaron afectadas firmas como la francesa Maurel et Prom o la italiana Eni.
Repsol mantiene presencia en el país a través de sus participaciones en sociedades licenciatarias de gas (Cardón IV, etc.) y en empresas mixtas de producción de crudo (Petroquiriquire y otras). Venezuela supone en torno al 15% de las reservas probadas totales del grupo, con más de 250 millones de barriles equivalentes de petróleo.
Pese al endurecimiento de las restricciones sobre el petróleo, la compañía ha continuado con su negocio de gas en Venezuela, que concentra la mayor parte de su actividad en el país. De hecho, esta rama representa más del 80% de su operación local y no se ha visto afectada, en esos términos, por las limitaciones impuestas al crudo.
A 30 de junio, la exposición patrimonial de Repsol en Venezuela ascendía a 330 millones de euros, por debajo de los 504 millones de euros registrados al cierre de 2024. Esta cuantía recogía principalmente la financiación otorgada a sus filiales venezolanas, la inversión en Cardón IV y los saldos pendientes de cobro con PDVSA.
En el primer semestre, la producción neta media de Repsol en el país alcanzó los 70.500 barriles equivalentes de petróleo al día, frente a los 65.000 barriles equivalentes diarios del mismo periodo de 2024.
En varias ocasiones, tras la suspensión de la licencia en marzo, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha reiterado la voluntad de mantener "un diálogo constructivo y totalmente transparente" con las autoridades, "incluidas las estadounidenses", con la finalidad de "garantizar un marco estable" para las actividades del grupo en Venezuela y poder retomar las exportaciones de hidrocarburos como vía de compensación por las deudas históricas que mantiene PDVSA con la compañía.
"Cuando hablo de un marco estable para las actividades, por supuesto, incluye mecanismos viables para monetizar nuestra producción", subrayó el ejecutivo el pasado mes de octubre durante una conferencia con analistas para presentar los resultados de los nueve primeros meses de 2025.