El progresivo envejecimiento de la población en España está alterando de manera profunda cómo se transmite el patrimonio entre generaciones, con consecuencias directas sobre la acumulación de riqueza y el aumento de las brechas económicas. En este contexto, el trabajo concluye que, por cada año adicional que se demora la recepción de una herencia, la riqueza a largo plazo se reduce en torno a un 2%.
Estas son las principales conclusiones del estudio “Envejecimiento y el momento de las transferencias intergeneracionales”, difundido este miércoles por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
El informe ha sido realizado por José Ignacio Conde-Ruiz, de la Universidad Complutense de Madrid, Icae (Instituto Complutense de Análisis Económico) y Fedea, junto con Francisco García-Rodríguez, de la Universidad de Alcalá y Equalitas (Análisis Económico de la Desigualdad y la Pobreza).
La investigación combina un modelo de ciclo vital con restricciones de crédito y datos empíricos procedentes de la Encuesta Financiera de las Familias. Asimismo, se centra en el impacto de la creciente demora en la edad a la que se perciben las herencias, un fenómeno que reduce la capacidad de acumulación de riqueza a lo largo del tiempo y agrava las diferencias económicas entre hogares.
Retraso de dos décadas en la edad de heredar
De acuerdo con el estudio, el incremento de la esperanza de vida ha desplazado de forma notable el momento en que se hereda. En España, la edad media de recepción ha pasado de unos 30 años a cerca de 50 en los últimos cincuenta años, lo que implica un retraso aproximado de 20 años.
Este desplazamiento hace que las transferencias patrimoniales se reciban en etapas vitales más avanzadas, cuando muchas decisiones económicas clave, como la adquisición de vivienda, ya se han adoptado y financiado por otras vías.
Los autores calculan que cada año adicional de demora en la recepción de una herencia se asocia con una merma de la riqueza a largo plazo de alrededor del 2%. Esto implica una menor posibilidad de utilizar esos recursos durante más tiempo y una reducción de las opciones de inversión en los primeros años de la vida adulta.
Desigualdad y límites de financiación
El estudio subraya que este efecto no es uniforme para todos los hogares. El retraso en heredar golpea con mayor intensidad a las familias con menor nivel educativo y con rentas más bajas. En estos grupos, los investigadores señalan que la herencia funciona como una fuente alternativa de financiación ante las dificultades de acceso al crédito.
Desde el ámbito académico, la investigación pone de relieve que la mayoría de trabajos anteriores se han centrado en el volumen de las herencias, dejando en segundo plano el momento en que se reciben. Por ello, este análisis insiste en que el calendario de las transferencias es determinante para comprender su efecto económico, especialmente en entornos donde existen restricciones en los mercados de crédito.
En sus conclusiones, los autores reclaman que el papel de las transferencias intergeneracionales se tenga en cuenta en el diseño de las políticas públicas y que se avance en la mejora del funcionamiento de los mercados de crédito, con el objetivo de amortiguar el impacto del envejecimiento demográfico sobre la desigualdad económica.