La vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha remarcado el “papel importante” que está llamado a desempeñar el hidrógeno renovable en Europa, tanto en el ámbito energético como en el industrial, para reforzar su seguridad y reducir la dependencia exterior.
Durante su intervención en el 4º Día del Hidrógeno organizado por Enagás, Ribera recordó las lecciones de los primeros años de esta década, cuando la fuerte dependencia del gas natural ruso “se ha convertido en un elemento de pérdida de competitividad, de inseguridad para la economía y los ciudadanos europeos”, y advirtió de que una situación similar se está reproduciendo con Estados Unidos, cuyas importaciones de gas natural licuado (GNL) hacia Europa en 2025 se cuadruplicaron respecto a 2021, hasta suponer el 58% del total.
Hidrógeno vs gas
En este contexto, defendió que, aunque el gas natural seguirá teniendo presencia durante la transición energética, la respuesta europea pasa por incrementar la producción de energía dentro del propio continente, y en ese esfuerzo el hidrógeno debe asumir un papel central como sustituto del gas allí donde resulte viable.
En el plano normativo, Ribera señaló que el paquete de gas e hidrógeno establece un marco jurídico común que los Estados miembros están obligados a aplicar de manera efectiva, acompañado de apoyo a las infraestructuras y a los proyectos transfronterizos que permitan desplegar esta nueva cadena de valor.
Al mismo tiempo, advirtió de que el impulso al hidrógeno no puede limitarse al respaldo financiero “por parte de los presupuestos públicos y del presupuesto común de la Unión Europea”, sino que resulta imprescindible que exista un mercado operativo y atractivo para la inversión privada.
“Por supuesto que las certidumbres al 100% no existen. No han existido nunca y ahora parece que es todavía más convulso”, señaló, subrayando la relevancia de asegurar una demanda estable que ofrezca confianza a los proyectos y a los agentes implicados.
Ribera recalcó también que dirigir capital hacia el hidrógeno y las energías limpias equivale a apostar por la seguridad, el crecimiento económico y la autonomía estratégica de Europa frente a futuras crisis de suministro.
Como ejemplo de cooperación europea y de integración energética, citó el corredor H2Med. “El H2Med puede sentirse orgulloso de haber sido parte de ese grupo de pioneros que ha plasmado con gran agilidad, yo diría que con gran profesionalidad también, la posibilidad real de articular cooperación real entre los distintos actores económicos, energéticos, reguladores, transportistas en el ámbito europeo”, afirmó.
Asimismo, apeló a la responsabilidad compartida de los gobiernos y del sector privado en la construcción de la nueva economía del hidrógeno, poniendo en valor el liderazgo de la Península Ibérica en este proceso. “El compromiso y la capacidad de integración de los actores en la Península Ibérica han sido fundamentales”, concluyó.