Roland Berger anticipa más de 10.000 millones en nuevas infraestructuras de gas en España hasta 2031

España prevé más de 10.000 millones en infraestructuras de gas hasta 2031, clave para la industria, la seguridad energética y la transición verde.

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España entra en una fase decisiva de inversión energética, con más de 10.000 millones de euros proyectados hasta 2031 para infraestructuras gasistas, de acuerdo con el informe más reciente de Roland Berger. El documento sitúa al gas natural como un elemento esencial para reforzar la competitividad industrial y avanzar hacia un sistema energético más flexible.

El estudio “The global gas game. Trends and strategies for success in the natural gas market” señala que el nuevo marco regulatorio 2026-2031, que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) está definiendo, impulsará la actualización de las terminales de regasificación, de las redes de transporte y de los sistemas de almacenamiento, además de su adaptación a gases renovables como el biometano y el hidrógeno.

Según Roland Berger, este volumen de inversión contribuirá a reforzar la seguridad de suministro en España y ofrecerá un retorno estable, al tratarse de activos con bajo riesgo de quedar obsoletos.

El análisis subraya que el negocio del gas se consolida como “un puente rentable y estratégico” entre la energía convencional y la transición verde, gracias a su capacidad para asegurar el suministro en un contexto de precios volátiles y de demanda industrial al alza.

Pedro Galhardas, socio sénior de Roland Berger en Iberia, remarca que el gas continuará siendo “una fuente de energía vital e indispensable” para apuntalar la reindustrialización y el desarrollo de nuevas infraestructuras tecnológicas, como los centros de datos. “La capacidad de invertir con rapidez y adaptar las infraestructuras existentes será determinante para mantener la competitividad”, afirma.

El informe también alerta de que la creciente competencia global por el gas y la reducción del suministro ruso antes de 2027 incrementarán el valor estratégico de estas infraestructuras en países como España, que ya cuenta con una de las mayores capacidades de regasificación de Europa. La consultora considera que esta posición de partida, combinada con las nuevas inversiones, puede convertir al país en uno de los hubs energéticos más flexibles y resilientes del continente.