El Banco Central de Rusia ha acordado este viernes una rebaja de 50 puntos básicos en el tipo de interés oficial, que se coloca en el 15%. Se trata del séptimo ajuste a la baja desde el máximo del 21% alcanzado en junio de 2025 y supone regresar al nivel más reducido desde diciembre de 2023, dejando además abierta la posibilidad de nuevos descensos del precio del dinero en las próximas citas de política monetaria.
La institución presidida por Elvira Nabiúllina subraya que en febrero se ha frenado el ritmo de avance de los precios y, aunque reconoce un fuerte aumento de la incertidumbre en el contexto internacional, a diferencia de otros bancos centrales que se han reunido esta semana, en su nota no muestra una inquietud especial por el efecto de la situación en Oriente Próximo sobre la inflación.
Con todo, el organismo considera que a medio plazo siguen dominando los riesgos al alza sobre los precios, en buena medida ligados al deterioro de las perspectivas de la economía mundial y al repunte de las presiones inflacionistas globales en un escenario de tensiones geopolíticas crecientes.
En este contexto, ha adelantado que evaluará la necesidad de “un nuevo recorte de la tasa de interés de referencia en sus próximas reuniones”, en función de que se consolide la desaceleración de la inflación, de la evolución de las expectativas de precios y del examen de los riesgos derivados de las condiciones externas e internas.
De acuerdo con las proyecciones del Banco de Rusia, con la actual orientación de la política monetaria, la inflación anual se reducirá hasta el 4,5%-5,5% en 2026, mientras que la inflación subyacente se situará en torno al 4% en la segunda mitad de 2026. A partir de 2027 y en los años siguientes, la entidad prevé que la tasa anual de inflación se mantenga dentro de su objetivo.
En lo relativo al crecimiento, la autoridad monetaria advierte de que la desviación al alza de la economía rusa “está disminuyendo” y que los indicadores de alta frecuencia, junto con las encuestas a las empresas, apuntan a una menor velocidad de expansión de la actividad a comienzos de 2026, en un contexto de moderación de la demanda de los hogares. Paralelamente, se va reduciendo de forma gradual la escasez de mano de obra, lo que lleva a que las compañías contemplen incrementos salariales más contenidos en 2026.
El consejo de administración del Banco de Rusia tiene previsto celebrar su próxima reunión sobre los tipos de interés el 24 de abril de 2026.