Rusia tacha de harakiri energético la posición de la UE sobre su petróleo

Rusia acusa a la UE de cometer un harakiri energético por oponerse al alivio de sanciones al petróleo ruso aprobado por Estados Unidos.

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El asesor presidencial ruso, Kirill Dimitriev, ha equiparado este viernes la actitud de la Unión Europea, contraria al levantamiento temporal de las sanciones al crudo ruso decidido por Estados Unidos, con una especie de suicidio energético y ha reclamado a los “burócratas” europeos que rectifiquen sus decisiones.

“Los burócratas de la UE quieren continuar con el seppuku energético de la UE y se oponen a la decisión estadounidense, ya tomada, de suavizar temporalmente las sanciones energéticas a Rusia para estabilizar el mercado”, ha manifestado el asesor ruso, aludiendo al suicidio ritual japonés y respondiendo así a las críticas del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien ha calificado de “muy preocupante” la medida porque “impacta en la seguridad europea”.

“La decisión unilateral de Estados Unidos de levantar las sanciones a las exportaciones de petróleo ruso es muy preocupante, ya que afecta a la seguridad europea”, señalaba este viernes el portugués en un mensaje publicado en redes sociales.

En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo sostenía que mantener, e incluso reforzar, la presión económica sobre Rusia resulta “decisivo para que acepte una negociación seria hacia una paz justa y duradera”, subrayando que las sanciones continúan siendo una de las herramientas clave para forzar a Moscú a negociar el final de la guerra en Ucrania.

“Debilitar las sanciones aumenta los recursos de Rusia para continuar la guerra de agresión contra Ucrania”, advertía el portugués.

Como réplica al mensaje de Costa, Dimitriev ha sostenido que “es mejor reconocer el error estratégico de la UE en materia energética al alejarse de la energía rusa y enmendar sus errores”.

Según las estimaciones difundidas, Rusia estaría obteniendo diariamente hasta 150 millones de dólares (130 millones de euros) adicionales para su presupuesto gracias a la venta de petróleo tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, lo que situaría a Moscú como el gran beneficiado indirecto del conflicto en Oriente Próximo desencadenado por Estados Unidos e Israel con sus ataques a Irán.

De acuerdo con cálculos de “Financial Times”, tras el cierre del paso de Ormuz, Rusia habría ingresado hasta ahora entre 1.300 y 1.900 millones de dólares (1.127 y 1.647 millones de euros) extra en impuestos sobre las exportaciones de crudo, debido al aumento de la demanda de petróleo ruso por parte de India y China.

De mantenerse este escenario hasta finales de marzo, Moscú podría sumar entre 3.300 y 4.900 millones de dólares (2.860 y 4.250 millones de euros) adicionales.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió este jueves una licencia que permite la compra de petróleo ruso ya cargado en buques, con el objetivo de “incrementar el alcance global del suministro existente”, pese a las sanciones vigentes contra Moscú por la guerra en Ucrania y ante la escalada del precio del crudo provocada por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, que ha llevado al barril de Brent, referencia en Europa, a rozar de nuevo los 100 dólares.

“Para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar”, ha anunciado el titular de la cartera, Scott Bessent, en una publicación en redes sociales.

En ese mensaje, el secretario del Tesoro ha precisado que “esta medida, de alcance limitado y a corto plazo, se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no aportará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso”, argumentando que Moscú “obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción”.

“Las políticas energéticas del presidente (Donald) Trump han impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, lo que ha contribuido a la reducción de los precios del combustible para los estadounidenses trabajadores”, ha subrayado, a pesar del fuerte repunte del precio del crudo, que ha llegado a superar los 100 dólares por barril y se sitúa en torno a los 95 dólares en el caso del West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos.

No obstante, Bessent ha defendido que “el aumento temporal de los precios del petróleo es una perturbación temporal que, a largo plazo, beneficiará enormemente a nuestra nación y a nuestra economía”.

Pese a esta lectura del secretario del Tesoro, la Administración de Donald Trump ha dado así un nuevo paso en su estrategia para aliviar la tensión en el mercado de hidrocarburos, sacudido en las últimas semanas por el cierre efectivo —aunque desmentido por Teherán— del estrecho de Ormuz.

Por su parte, Moscú ha sostenido que esta decisión supone el reconocimiento por parte de Washington de que el mercado global precisa del crudo ruso. “Estados Unidos está reconociendo lo obvio: sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable”, afirmaba en redes sociales Kiril Dimitriev.