Ryanair efectuó el pasado domingo 29 de marzo su último vuelo al archipiélago portugués de las Azores, culminando así la retirada que ya había comunicado a finales de noviembre del año anterior como respuesta a las “elevadas tasas aeroportuarias” impuestas por el “monopolio aeroportuario ANA” y a la “inacción del Gobierno portugués”.
La aerolínea de bajo coste irlandesa ha arremetido contra el Ejecutivo luso al señalar que las tasas de control de tráfico aéreo han aumentado un 120% desde la crisis sanitaria y que, además, se ha añadido un nuevo impuesto de viaje de 2 euros para volar a este archipiélago atlántico.
El operador aeroportuario ANA, responsable de la red de aeropuertos de Portugal, pertenece al grupo francés Vinci desde 2013. Ryanair denuncia que obtiene “beneficios monopolísticos” y que tiene capacidad para incrementar las tasas aeroportuarias “sin penalización”.
Ante esta situación, la compañía reclamó al Gobierno portugués que actuase para asegurar que los aeropuertos sean considerados “una parte fundamental” de la infraestructura del país, algo que juzga especialmente relevante en un territorio insular y periférico como las Azores.
La retirada de las Azores se enmarca en una estrategia más amplia, ya que la aerolínea ha reducido capacidad y asientos en otros mercados europeos, entre ellos España, como gesto de protesta frente a las “elevadas tasas aeroportuarias”.