La constructora Sacyr y el fabricante de trenes CAF han quedado finalmente fuera de la adjudicación de un contrato superior a 4.000 millones de euros en la licitación del metro de Bogotá (Colombia), pese a haber sido previamente preseleccionadas, después de que Acciona, su socio en el consorcio, decidiera abandonar esta alianza.
El plazo para registrar la oferta definitiva concluyó el pasado martes, 20 de enero, fecha en la que Sacyr y CAF trasladaron que no podían formalizarla, al haberse retirado Acciona del proyecto. En diciembre solicitaron una prórroga del calendario, pero no fue aceptada, según ha explicado el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán.
Fuentes de Acciona consultadas por Europa Press no han precisado las razones que justificarían su salida del consorcio que integraba junto a las otras dos compañías españolas.
Esta agrupación empresarial era la única que seguía activa de los cuatro consorcios que lograron preclasificarse en el verano de 2023 para optar a la concesión destinada a diseñar, construir, financiar, suministrar los trenes, operar y mantener durante 25 años la línea 2 del metro de la capital colombiana.
En octubre de 2023 se puso en marcha la licitación y, un año después, se expulsó a dos de los cuatro consorcios por un conflicto de interés. En concreto, se descalificó a una unión de la portuguesa Mota Engil (participada por empresas chinas) y la china CRRC y a otra de CHEC y Xian Rail, también procedentes del gigante asiático.
Posteriormente, en octubre de 2025, el otro consorcio distinto al español que continuaba en la puja, integrado por las chinas CRCC y CREC, también se retiró del concurso, alegando el riesgo asociado al tipo de cambio.
Desde ese momento solo permanecía en liza el consorcio español, pero tras la marcha de Acciona tampoco ha podido entregar su propuesta formal. La estructura inicial del consorcio contemplaba un 40% de participación para Sacyr, otro 40% para Acciona y el 20% restante para CAF.
En cualquier caso, Metro de Bogotá prevé volver a abrir el proceso de licitación el próximo mes de febrero, con el objetivo de adjudicar el contrato en el primer trimestre de 2027 y que la nueva línea pueda entrar en servicio en 2035.
Las actas de la licitación, que ha quedado desierta, recogen que el valor del contrato ascendía a 17.729 billones de pesos (4.122 millones de euros al cambio actual).