Sánchez reconoce la deuda histórica de España con los Rodalies de Cataluña

Pedro Sánchez admite una deuda histórica con Rodalies y defiende los nuevos planes de inversión frente al abandono de gobiernos anteriores.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 11 de febrero de 2026, en Madrid Eduardo Parra - Europa Press

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido que la financiación del servicio ferroviario de Cataluña (Rodalies) acumula una deuda histórica, que afirma que su Ejecutivo lleva años asumiendo para revertir el abandono que, a su juicio, se produjo en etapas anteriores.

Sánchez ha contestado de este modo a las demandas planteadas por los partidos independentistas catalanes, Junts y ERC, durante el Pleno del Congreso de este miércoles, en el que han reclamado la salida de la operadora estatal Renfe de Cataluña y han llegado a calificar el servicio de Rodalies de “mierda”.

El jefe del Ejecutivo ha recordado que en 2008 se aprobó un plan de inversiones en Rodalies de 4.000 millones de euros, pero que, tras el relevo en el Gobierno, únicamente se ejecutó en torno al 10% del total. Al mismo tiempo, ha subrayado que los Gobiernos del PP presididos por José María Aznar y Mariano Rajoy no adquirieron ningún tren nuevo para la red de cercanías catalana.

“Se trata de un déficit acumulado tan prolongado en el tiempo que, evidentemente, deja cicatrices que son difíciles y que exigen mucho tiempo para poder subsanar”, ha señalado.

En esta línea, ha mencionado el plan aprobado en 2020, dotado con 6.000 millones de euros, de los que ya se han adjudicado 4.200 millones, así como el nuevo programa 2025-2030, que prevé otros 8.000 millones de euros de inversión.

“Este Gobierno está empeñado en resolver los problemas de Rodalies y destinando la mitad de toda la inversión a la red catalana, frente al abandono de épocas pasadas”, ha reiterado.

Asimismo, Sánchez ha vinculado el deterioro creciente del servicio al cambio climático: “Las infraestructuras que otros dejaron envejecer son hoy más vulnerables que hace 30 años, precisamente por la emergencia climática. No porque llueva de forma mucho más intensa, sino porque también llueve de manera más concentrada y más impredecible”.

En esta línea, ha indicado que este invierno ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años en Cataluña y que la semana anterior al accidente mortal de Gelida (Barcelona) fue la que registró mayores precipitaciones en los últimos 76 años.

“Cada euro que invirtamos en prevención, en adaptación y en resiliencia al cambio climático, yo creo que es un euro ahorrado en reconstrucción, en indemnizaciones, en emergencias y, por supuesto, en vidas. Esto salva vidas”, ha concluido.