Santander alerta del riesgo de contraparte en plena tensión del crédito privado

Santander detalla en su Documento de Registro Universal el riesgo de contraparte y su exposición en derivados en pleno estrés del crédito privado.

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La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, interviene en la Conferencia Internacional de Banca, que celebra anualmente la entidad. El 4 de noviembre de 2025. EUROPA PRESS

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, interviene en la Conferencia Internacional de Banca, que celebra anualmente la entidad. El 4 de noviembre de 2025. EUROPA PRESS

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Banco Santander ha puesto el foco en el riesgo de contraparte como una de las principales amenazas a las que se enfrenta en la actualidad, en paralelo a la crisis que atraviesa el crédito privado gestionado por determinados fondos de inversión en Estados Unidos durante los últimos meses.

La mención específica a este riesgo por parte de la entidad que preside Ana Botín aparece en su Documento de Registro Universal, el informe que el banco envía cada año a los supervisores y en el que detalla la información clave sobre los riesgos que pueden afectar a su actividad.

En el ejercicio anterior, dentro del epígrafe de riesgos de crédito, Banco Santander se limitaba a una explicación genérica sobre cómo un deterioro de la calidad crediticia o una insuficiente dotación de provisiones podría impactar de forma adversa y material en su balance.

En la actualización de este año, el banco desglosa con mayor precisión las amenazas. Por un lado, advierte de que el valor de los colaterales que respaldan los préstamos puede disminuir y resultar insuficiente. Esta merma en el valor podría derivarse de factores macroeconómicos, de los efectos de los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania, así como de eventos de fuerza mayor, entre ellos catástrofes naturales.

Al mismo tiempo, Santander subraya que está expuesto al “riesgo de contraparte” en el conjunto de su negocio bancario. “El grupo está expuesto al riesgo de contrapartida, además de a los riesgos de crédito asociados con sus actividades de préstamo”, recoge el documento remitido a los reguladores.

Este riesgo de contrapartida puede materializarse al invertir en valores emitidos por terceros, al suscribir contratos de derivados con entidades que deben efectuar pagos al grupo o al realizar operaciones sobre valores, futuros, divisas o materias primas que no lleguen a liquidarse en plazo por incumplimiento de otros participantes del mercado.

“El grupo realiza transacciones de forma rutinaria con contrapartes en la industria de los servicios financieros, incluyendo brokers, agentes, bancos comerciales, bancos de inversión, fondos de inversión, fondos de cobertura y otros clientes institucionales”, afirma el banco en su informe.

En este escenario, Santander advierte de que los impagos, o incluso los simples rumores sobre la solvencia de determinadas entidades financieras, pueden desencadenar tensiones de liquidez en los mercados. Ese efecto dominó podría trasladarse a otros actores del sistema y derivar en nuevos impagos o pérdidas adicionales para otras instituciones.

“Muchas de las transacciones rutinarias en las que el grupo entra, le exponen a un riesgo de crédito significativo en caso de impago por una de sus contrapartes principales”, ha afirmado el banco.

La referencia expresa a este riesgo en el documento no significa, en cualquier caso, que la entidad no lo vigilase con anterioridad. Cada año, el banco ya venía informando en este mismo informe del volumen total de sus riesgos de contrapartida.

A cierre de 2025, la entidad registraba un riesgo de contrapartida en derivados de crédito de 74.592 millones de euros, mientras que la exposición en derivados de renta fija ascendía a 40.599 millones de euros. Estas cifras representan una porción muy reducida del total, dado que la mayor parte de los derivados contratados por el grupo corresponden a productos de tipo de cambio (1,6 billones de euros) y de tipo de interés (8,9 billones de euros).