La socimi Silicius Real Estate cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto recurrente de 2,2 millones de euros, lo que implica un repunte del 147% frente al año previo, impulsado por una mayor actividad, la culminación de su proceso de refinanciación y el refuerzo de su estructura de capital tras la salida de Merlin de su accionariado.
De acuerdo con su última cuenta de resultados, el beneficio neto total ascendió a 17,8 millones de euros, frente al resultado negativo de 9,7 millones registrado en 2024, al incorporar el impacto, esta vez positivo, de la revalorización de sus activos inmobiliarios.
Las rentas netas procedentes del alquiler de su cartera de inmuebles sumaron 23,3 millones de euros, un 7,1% más interanual, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) avanzó un 1,6%, hasta alcanzar los 16,7 millones de euros.
En términos comparables, las rentas brutas se situaron en 28,5 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,6% respecto a 2024, con contribución positiva de todas las categorías de activos. Por segmentos, el crecimiento comparable fue del 10,5% en Centros Comerciales, del 29,5% en Residencial, del 9,2% en Oficinas, del 5,2% en Retail, del 2,8% en Logística y del 2,5% en Hoteles.
A lo largo del año, Silicius formalizó 170 nuevos contratos de arrendamiento sobre una superficie bruta alquilable superior a 11.460 metros cuadrados, con especial dinamismo en Centros Comerciales, Retail y Oficinas. La ocupación media de los activos en explotación alcanzó el 88%, lo que supone una mejora de 1,8 puntos porcentuales respecto a 2024, mientras que el Wault (plazo promedio ponderado de arrendamiento no vencido) se situó en 4,5 años.
En 2025, la compañía cerró una nueva financiación sindicada por 163,3 millones de euros, extendiendo el vencimiento medio de su deuda hasta los ocho años y reduciendo su coste, al tiempo que amortizó 39 millones de euros con los recursos obtenidos de las desinversiones realizadas durante el ejercicio.
Como consecuencia de estas operaciones, la deuda financiera neta bajó hasta 158 millones de euros, lo que representa una caída del 17,6% frente al año anterior, manteniendo una LTV (relación entre deuda y valor de los activos) del 33%. Además, el 97% del endeudamiento quedó referenciado a tipo fijo, con un coste medio del 4,68%.