El responsable de comunicación del Sindicato Ferroviario, Joan Rodríguez, ha afirmado este lunes que es “muy pronto” para esclarecer qué originó el accidente ferroviario registrado este domingo en Adamuz (Córdoba), en el que han muerto al menos 39 personas y más de 150 han resultado heridas tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad.
En declaraciones a Europa Press, ha descrito el accidente como “extraño” por las características de la vía y la modernidad del material rodante implicado, con un tren de Renfe y otro de Iryo, y ha reclamado esperar a las conclusiones oficiales, advirtiendo de que el proceso de investigación será prolongado.
Rodríguez ha detallado que la comisión técnica de investigación ya trabaja sobre el terreno, examinando la infraestructura —carriles y traviesas— y las unidades siniestradas. Ha subrayado que los datos que se obtengan de la parte de rodadura de ambos trenes “ayudarán a descifrar cuál ha sido la causa”.
En relación con el estado del material de Renfe, ha recordado que el sindicato denunció el pasado verano la aparición de “temblores” en algunas de las series nuevas, como la 106, que provocaron fisuras en elementos de rodadura.
No obstante, ha puntualizado que el tren de Iryo que se ha visto involucrado en este siniestro es una composición que “no tendrá más de cuatro o cinco años desde que salió de fábrica”.
Un tramo recto con una aguja como singularidad
Sobre el punto kilométrico donde se produjo el descarrilamiento, el portavoz sindical ha señalado que corresponde a un tramo “normal”, en línea recta y renovado recientemente, cuya única singularidad es la existencia de una aguja, el dispositivo técnico que posibilita el cambio de vía de los trenes.
También ha apuntado que, con la información disponible, no hay elementos que hagan pensar que el exceso de velocidad sea un factor clave, dado que se trata de un tramo rectilíneo y con trenes de última generación, en línea con las consideraciones avanzadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Para concluir, Rodríguez ha admitido que, por la dureza de las imágenes, el accidente evoca la tragedia de Angrois, ocurrida el 24 de julio de 2013 en Santiago de Compostela, y lo sitúa entre los accidentes ferroviarios “más graves de los últimos años” en España.