El Ministerio de Trabajo ha convocado para este jueves, a partir de las 17.00 horas, una nueva reunión con los agentes sociales con el objetivo de alcanzar un pacto sobre la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026. La propuesta del Gobierno pasa por situarlo en 1.221 euros mensuales en catorce pagas, lo que supone un incremento del 3,1% respecto a la cuantía fijada para 2025.
Con el fin de atraer a las patronales CEOE y Cepyme a este acuerdo, el Ministerio de Hacienda ha perfilado ya el incentivo fiscal al que Trabajo se refirió en el último encuentro con sindicatos y empresarios, celebrado el pasado lunes, cuando aún no se habían concretado los detalles a la espera del trabajo técnico del departamento que dirige María Jesús Montero.
Rebaja fiscal progresiva
De acuerdo con la propuesta de Hacienda a la que ha tenido acceso Europa Press, Trabajo pondrá sobre la mesa una rebaja fiscal progresiva que podría llegar a compensar hasta el 100% del incremento del SMI. Este beneficio estaría disponible para las compañías que contraten personal con sueldos por encima del SMI y que, además, aumenten su plantilla.
En la práctica, se trata de una reducción en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, aplicable cuando la plantilla media total al cierre del ejercicio fiscal, con contratos que superen el SMI, sea superior a la existente al inicio de dicho periodo.
Requisitos para las empresas
Para poder acogerse a esta ventaja fiscal, las empresas de menos de 100 empleados deberán incrementar su plantilla, como mínimo, en un trabajador a tiempo completo durante un año. En el caso de compañías con 100 o más empleados, el requisito será sumar al menos dos trabajadores o elevar la plantilla en un 1% como mínimo.
La cuantía de la reducción crecerá en función del aumento de personal. Será menor cuando el refuerzo de la plantilla sea inferior al 5% y alcanzará el 100% si el crecimiento es igual o superior al 15%. Además, estos niveles de empleo deberán mantenerse durante los dos ejercicios posteriores.
En concreto, el esquema diseñado por Hacienda establece que el importe de la reducción será el resultado de multiplicar por 0,25 la subida bruta del SMI en el año de inicio del periodo impositivo de los trabajadores de la empresa que perciban el SMI, siempre que el incremento de la plantilla no supere el 5%.
Si el aumento de la plantilla rebasa el 5% pero no llega al 10%, el coeficiente a aplicar será 0,50; cuando el crecimiento sea superior al 10% pero inferior al 15%, se utilizará el 0,75, y si la subida de la plantilla es igual o mayor al 15%, el multiplicador será 1.
Para utilizar esta reducción, será imprescindible que la plantilla media total de la compañía al cierre del periodo impositivo “se mantenga o incremente” respecto a la existente al inicio del mismo y que dicho nivel se conserve durante los dos años posteriores a la finalización del ejercicio en el que se practicó la rebaja en la base imponible.
Además, sólo podrán acogerse a este incentivo las empresas cuyos gastos de personal representen más del 70% de los gastos asociados al resultado de explotación de la cuenta de pérdidas y ganancias. En ningún caso la base imponible resultante tras aplicar la reducción podrá quedar en negativo.
Si se incumplen cualquiera de estas condiciones, se procederá a la regularización de las cantidades reducidas de forma indebida, junto con los intereses de demora correspondientes, según se recoge en el borrador elaborado por Hacienda.
Última reunión
Con este esquema de alivio fiscal, el Ministerio de Trabajo aspira a que la CEOE se sume al acuerdo para elevar el SMI. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, señaló ayer que la de este jueves será la última reunión sobre el SMI y confía en que concluya con consenso.
Trabajo ya trasladó a CCOO, UGT, CEOE y Cepyme que el aumento del SMI para 2026, con efectos retroactivos desde el 1 de enero, será del 3,1%, hasta los 1.221 euros mensuales en catorce pagas. En la reunión del lunes se abrió además la puerta a incorporar un incentivo fiscal, diseñado por Hacienda, para aliviar a las empresas más impactadas por el SMI, vinculado a la mejora de los salarios más bajos y al mantenimiento del empleo.
Con el diseño del incentivo ya finalizado, la intención de Trabajo es que, gracias a este instrumento, las empresas eleven las retribuciones más bajas de sus plantillas y “dejen de vivir en el SMI”.