Suiza relaja parte de las nuevas exigencias de capital, pero UBS mantiene su férrea oposición

Suiza suaviza parte de la reforma de capital bancario, pero UBS mantiene su rechazo y alerta de un fuerte impacto sobre la economía helvética.

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Logo del banco suizo UBS. Sebastian Gollnow/Dpa

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Las autoridades de Suiza han introducido ajustes en el proyecto de reforma de la Ley Bancaria y de la Ordenanza de Adecuación de Capital que alivian en parte las exigencias de recursos propios a las entidades financieras. Pese a ello, UBS, el mayor banco del país, mantiene su rechazo frontal a la nueva normativa y advierte de que tendrá un fuerte impacto negativo sobre la economía suiza.

En particular, el Ejecutivo helvético ha optado por eliminar la obligación de cubrir al 100% los activos por impuestos diferidos y por autorizar la amortización del software durante un periodo de tres años a partir de 2029.

Con estos cambios, el capital CET1 adicional requerido a UBS para adaptarse al nuevo marco regulatorio se ha reducido en 4.000 millones de dólares (3.416 millones de euros). Aun así, las estimaciones apuntan a que el banco deberá elevar su colchón de capital hasta 20.000 millones de dólares (17.080 millones de euros), frente a los 24.000 millones de dólares (20.496 millones de euros) calculados en un primer momento.

El proyecto legislativo, ya registrado en el Parlamento y que se debatirá en las próximas sesiones, persigue que las entidades de importancia sistémica en Suiza respalden mediante capital CET1 a sus filiales en el exterior para reforzar su capacidad de resistencia ante posibles crisis, tratando de evitar un episodio similar al colapso de Credit Suisse en 2023.

Sin embargo, las concesiones introducidas por el Gobierno no han sido suficientes para modificar la posición de UBS, que ha acusado al Ejecutivo de difundir “información engañosa” en la documentación reciente en la que se detallan los cambios normativos.

“UBS sigue estando en total desacuerdo con el paquete de medidas propuesto, el cual es extremo, no sigue los estándares internacionales e ignora las preocupaciones expresadas por la mayoría de los participantes en las consultas del gobierno. Si se adoptan, las medidas propuestas tendrían consecuencias de gran alcance para la economía suiza”, ha señalado el banco en un comunicado.

La entidad ha revisado al alza en 2.000 millones de dólares (1.708 millones de euros) el aumento previsto de su ratio de capital, hasta los 22.000 millones de dólares (18.788 millones de euros), al considerar que el nuevo marco regulatorio acentuaría la infravaloración de la fortaleza de su capital frente a sus principales rivales internacionales.

En relación con el impacto macroeconómico, UBS cita diversos estudios que calculan que el producto interior bruto de Suiza podría reducirse en 34.000 millones de francos suizos (37.018 millones de euros) en la próxima década, además de provocar descensos en la inversión, el empleo y la recaudación fiscal.

“UBS espera que el proceso de deliberación parlamentaria sobre el tratamiento propuesto para las participaciones extranjeras tenga en cuenta las inquietudes expresadas por diversos grupos de interés durante la consulta democrática”, concluye la nota de la entidad.