El servicio de Seguridad en Red Móvil (SRM) de Telefónica Empresas ha rebasado las 2 millones de líneas móviles corporativas protegidas, tras bloquear más de 926 millones de ataques en 2025, consolidándose como un elemento esencial en la estrategia de ciberdefensa del entorno empresarial de la 'teleco' española, según ha comunicado este viernes la compañía.
SRM, creado en colaboración con Akamai Technologies y Telefónica Tech, opera directamente sobre la red de Telefónica analizando las consultas DNS (Domain Name Systems) para impedir de manera automática el acceso a sitios maliciosos vinculados con phishing --suplantación de identidad--, malware --software malicioso--, botnets --red de robots infectados y controlados en remoto-- y otros virus de naturaleza similar.
Esta protección a gran escala, que no requiere instalar aplicaciones en los terminales, permite a las empresas mantener la continuidad de su negocio, evitando el impacto económico derivado de incidentes de ciberseguridad y de la paralización de sus operaciones.
Desde su lanzamiento en junio de 2022, SRM se ha implantado ya en más de 2 millones de líneas móviles de empresa pertenecientes a 112.000 clientes, de los que el 37,5% son grandes corporaciones y el 62,5% pequeñas y medianas empresas, lo que pone de manifiesto la mayor concienciación de las pymes frente al riesgo de ciberataques.
Sólo el año pasado, el servicio de Seguridad en Red Móvil de Telefónica Empresas bloqueó cerca de 926 millones de intentos de ataque, de los que 836 millones estuvieron vinculados a infecciones de malware, 51 millones a fraudes de phishing y 39,5 millones a botnets.
Entre los incidentes más habituales figuran variantes de malware como Suppobox_v2 y Conficker.B, además de URLs maliciosas dedicadas a la distribución de ficheros; campañas de phishing basadas en dominios fraudulentos; y contagios e intercambios de tráfico DNS amplificado asociados a redes de bots.
Junto con la protección en red, SRM pone a disposición de las compañías un portal web de autogestión de manejo sencillo que permite activar, configurar y controlar el servicio de forma autónoma.
De este modo, las organizaciones pueden definir hasta ocho grupos de empleados con distintos niveles de filtrado y políticas de uso; personalizar las páginas de bloqueo con su logo e identidad corporativa; fijar restricciones por categorías web (por ejemplo, redes sociales, juegos o streaming); marcar horarios de acceso para favorecer la desconexión digital y elaborar informes detallados sobre la navegación y los intentos de acceso denegados.
Esta capacidad de visibilidad facilita tanto la gestión del riesgo como el respeto a las políticas internas --como es la desconexión digital-- y a las normativas de seguridad vigentes.