Telefónica ha completado la desinversión de su negocio en Colombia a favor de Millicom por 214 millones de dólares, equivalentes a unos 182 millones de euros al tipo de cambio actual. Además, la operación implicará una rebaja de su deuda financiera neta cercana a los 1.550 millones de euros, según comunicó la compañía este jueves por la noche a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El grupo presidido por Marc Murtra ha detallado que, una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias necesarias y satisfechas todas las condiciones pactadas, se ha transferido a Millicom el 67,5% del capital social de Colombia Telecomunicaciones que controlaba Telefónica.
El importe definitivo de la venta ha sido objeto de ajustes, como es habitual en este tipo de transacciones, ya que la cifra anunciada inicialmente rondaba los 368 millones de euros, frente a los 182 millones de euros en los que finalmente se ha cerrado la operación.
Este recorte responde también a la revisión del volumen de deuda que se libera con la transacción, que igualmente ha sido ajustado.
La salida de Colombia se inscribe en el plan estratégico de Telefónica para disminuir su presencia en América Latina, una hoja de ruta que ya se ha materializado en la retirada de la operadora de varios mercados de la región.
Además de Colombia, la teleco ha vendido sus filiales en Argentina (al grupo Clarín por unos 1.190 millones de euros), Perú (a la argentina Integra Tec Interational por 900.000 euros, aunque esta filial estaba en concurso de acreedores y tenía una deuda de 1.240 millones de euros al cierre de 2024), Uruguay (a Millicom Spain por 389 millones de euros) y Ecuador (también a Millicom Spain por 329 millones de euros).
Pese a estos avances, Telefónica mantiene pendiente la ejecución de sus salidas de Chile, México y Venezuela.
El caso venezolano es el que presenta mayores incógnitas para culminar una venta, mientras que por la filial chilena ya se han producido contactos y muestras de interés.
Dos décadas de presencia en Colombia
Telefónica ha resaltado en un comunicado que, tras veinte años de “profunda transformación digital” en Colombia, la multinacional abandona el país “dejando tras de sí una huella indeleble en la historia tecnológica y social”.
“Desde su llegada en 2005, con la adquisición del segundo operador móvil del país y un año después con la compra mayoritaria de acciones de Colombia Telecomunicaciones, la compañía apostó por una visión de largo plazo: acercar a millones de colombianos a las oportunidades del mundo digital”, ha subrayado la empresa.
En esa misma línea, la operadora defiende que durante su etapa en el mercado colombiano fue “protagonista de hitos que marcaron el rumbo de la conectividad, la inclusión y la modernización en Colombia” al impulsar el despliegue de banda ancha, fibra óptica y redes móviles 4G y 5G.
Millicom, por su parte, controla alrededor del 50% de Tigo, el segundo operador del país (por detrás de Claro y por delante de Movistar), y a mediados de noviembre recibió el visto bueno, con condiciones, de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de Colombia, equivalente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España, para la fusión de Movistar y Tigo.
Sin embargo, el Estado colombiano aún debe traspasar a Millicom el 32,5% que mantiene en Colombia Telecomunicaciones, una operación cuya culminación se prevé para abril.
“Esta transacción busca fortalecer el sector de las telecomunicaciones de Colombia mediante la creación de un operador financieramente sólido con la escala y la capacidad de inversión necesarias para implementar mejoras cruciales en redes, espectro y tecnología”, ha señalado por su parte Millicom en otro comunicado.
“En un momento clave para la industria, la adquisición busca consolidar un segundo operador a gran escala y financieramente viable, ampliando el acceso a servicios digitales avanzados y acelerando el despliegue nacional de fibra óptica y 5G, lo que se traducirá en una conectividad más rápida y confiable, y una mejor experiencia del cliente”, ha agregado.
Dentro del proceso de reordenación de su presencia en América Latina, en el que Telefónica ha decidido mantener únicamente Brasil como mercado estratégico, el grupo español ha formalizado el traspaso a Millicom de tres filiales (Uruguay, Ecuador y Colombia) por un total de 900 millones de euros, cifra a la que se suma la deuda asociada.