El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a arremeter contra el Tribunal Supremo, al que responsabiliza de haber hecho “un gran trabajo para las personas equivocadas” con la sentencia que el pasado viernes tumbó buena parte de la estrategia arancelaria de la Casa Blanca. Según ha advertido este lunes, la decisión “accidental e involuntariamente” le habría concedido muchos más poderes de los que tenía antes del fallo.
“Nuestra incompetente Corte Suprema hizo un gran trabajo para las personas equivocadas, y por eso deberían avergonzarse de ellos mismos”, sostiene el mandatario en una extensa publicación en redes sociales.
Trump subraya que los magistrados habían respaldado previamente el resto de los aranceles y recalca que pueden emplearse “de una manera mucho más poderosa y atroz”, además de con mayor seguridad jurídica, que los gravámenes inicialmente aplicados.
“La Corte Suprema de Estados Unidos me otorgó, accidental e involuntariamente, como presidente, muchos más poderes y fuerza de los que tenía antes de su ridículo, estúpido y divisivo fallo”, añade el jefe de la Casa Blanca.
Tras el revés del Supremo a su agenda comercial, el presidente también desliza que el Alto Tribunal podría fallar “a favor de China y otros que están haciendo una fortuna con la ciudadanía por nacimiento” en el dictamen aún pendiente sobre la constitucionalidad de la orden ejecutiva con la que Trump pretende poner fin a la ciudadanía por nacimiento, un derecho recogido en la Constitución estadounidense desde el siglo XIX.
“Esta Corte Suprema encontrará la manera de llegar a la conclusión equivocada, una que, una vez más, hará felices y ricas a China y a varias otras naciones”, advierte Trump.
Los magistrados del Supremo, de mayoría conservadora, deberán pronunciarse sobre si el decreto de Trump, firmado el mismo día de su investidura, se ajusta o no a la Constitución.
La Decimocuarta Enmienda establece que “todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del estado en el que residen”. Este principio quedó reforzado en 1898 con el caso de Wong Kim Ark, hijo de inmigrantes chinos al que se le denegó la entrada al país en aplicación de la Ley de Exclusión China de 1882.
La Administración Trump ha defendido una lectura más restrictiva de la expresión “sujeto a jurisdicción” con la intención de acotar este derecho a los hijos de inmigrantes en situación irregular, alegando que los progenitores no serían plenamente leales a Estados Unidos por haber nacido en otro país.