El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha minimizado la reciente inestabilidad del dólar, pese a que el ‘billete verde’ se ha deslizado hasta mínimos frente al euro no vistos desde 2021 y ha impulsado con fuerza el precio de los activos refugio, como el oro. Estos movimientos se producen en un contexto de incertidumbre ligada a las medidas anunciadas por la Casa Blanca y a las presiones sobre la Reserva Federal, que este miércoles dará a conocer su decisión de política monetaria.
“Creo que es genial. O sea, el valor del dólar, mira el negocio que estamos haciendo. El dólar va de maravilla”, ha declarado el mandatario estadounidense al ser cuestionado por las últimas caídas de la divisa de EEUU.
“Si te fijas en China y Japón, solía pelear con ellos como un demonio porque siempre querían devaluar (...) No es justo que devalúen porque es difícil competir cuando devalúan”, ha añadido, aludiendo a sus tradicionales críticas a las estrategias cambiarias de ambas economías asiáticas.
En las últimas jornadas, el euro se ha apreciado con fuerza frente al dólar, impulsado por la incertidumbre generada por las políticas erráticas de Trump y por sus insistentes demandas a la Fed para que recorte los tipos de interés con mayor agresividad. Ayer, la moneda única llegó a tocar los 1,2079 dólares, su nivel más elevado desde mediados de 2021, y este martes se mantenía con holgura por encima de los 1,19 dólares, acumulando una ganancia superior al 2% desde el cierre del pasado viernes.
En este contexto, Thomas Hempell, responsable de macroeconomía e investigación de mercados de Generali AM, considera que los mejores datos económicos en la eurozona “proporcionan más margen alcista para el euro”, aunque advierte de que el listón de 1,20 dólares podría resultar difícil de superar de forma prolongada.
A su juicio, la solidez de la economía estadounidense y el impulso sostenido de la IA continúan ofreciendo apoyo al dólar. No obstante, pese a la mejora del ciclo en Europa, el Viejo Continente sigue lastrado por debilidades estructurales de calado, como el exceso de trabas burocráticas, la pérdida de competitividad, los altos costes energéticos y la dependencia militar de EEUU.
De este modo, aun con el aumento de la desconfianza hacia Washington, estos factores limitarán la depreciación global del dólar frente a las principales monedas, mientras que el oro podría seguir actuando como gran beneficiado.
Por su parte, Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, cree que los programas fiscales anunciados por Alemania impulsarán la actividad en la eurozona, facilitando una nueva fase alcista del euro. Este movimiento podría verse reforzado si finalmente se nombra al frente de la Fed a un sucesor de Jerome Powell con un perfil más acomodaticio.
“A largo plazo, el euro debería beneficiarse del aumento de las asignaciones hacia activos de reserva denominados en euros. La divisa ganará ventaja frente al dólar desde un punto de vista estructural, dada la posible erosión gradual del Estado de derecho en EEUU y la indiscutible independencia del BCE”, apunta Wewel.
En relación con las perspectivas del ‘billete verde’, además de las presiones políticas sobre la Fed, el experto advierte de que, a más largo plazo, la combinación de incertidumbre institucional y la persistente necesidad de financiación externa “genera un viento estructural en contra del dólar”. Por ello, la mayoría de las divisas del G10 y de los mercados emergentes seguirían apreciándose frente a una moneda estadounidense que considera sobrevalorada.
Euro fuerte y posibles movimientos del BCE
Aunque el Banco Central Europeo (BCE) ha reiterado en numerosas ocasiones que no persigue un tipo de cambio concreto para el euro, el pasado verano el vicepresidente del organismo, Luis de Guindos, ya advertía de que un cruce por encima de 1,20 dólares podría resultar problemático.
“Se trata mucho más de la velocidad del ajuste que del nivel. Pero creo que 1,17, incluso 1,20, es algo que no podemos... Bueno, podemos pasarlo por alto un poco. Más allá de eso, será mucho más complicado. Pero 1,20, creo que es perfectamente aceptable”, señalaba el exministro español en Sintra el pasado mes de julio.
En la misma línea, el gobernador del Banco Nacional de Austria, Martin Kocher, abría la puerta a que el BCE se vea obligado a valorar recortes de tipos si la apreciación del euro empieza a presionar a la baja las previsiones de inflación.
“Si el euro se aprecia cada vez más, en algún momento esto podría generar, por supuesto, cierta necesidad de reaccionar en términos de política monetaria”, indicaba Kocher al ‘Financial Times’, remarcando que la preocupación no es el nivel del tipo de cambio en sí, sino el efecto desinflacionista que puede provocar, lo que sí entra de lleno en el ámbito de la política monetaria.
Desde ING Research, Chris Turner subraya que una de las principales amenazas para que el BCE mantenga una postura neutral ha sido precisamente la fortaleza del euro. A su juicio, tras los últimos movimientos, las ‘palomas’ del Consejo de Gobierno podrían ver reforzadas sus advertencias de que una divisa demasiado fuerte pondría en riesgo el cumplimiento del objetivo de inflación por la parte baja.
En cuanto al desplome del dólar, Turner sostiene que no respondió a un peor comportamiento de los mercados de activos estadounidenses, sino a decisiones de los grandes participantes en el mercado de divisas, que habrían incrementado sus posiciones cortas en dólares ante la posibilidad de una intervención coordinada de las autoridades de EEUU y Japón en defensa del yen.
“¿Acaso la administración estadounidense solo busca un yen más fuerte para ayudar a estabilizar el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos (JGB)? ¿O acaso Estados Unidos busca un dólar más débil por motivos competitivos en un momento en que el consumidor estadounidense empieza a sentir la presión?”, se pregunta el analista, que considera que las declaraciones de Trump sobre la debilidad del ‘billete verde’ encajan con esta segunda hipótesis.
En cualquier caso, Turner admite que no anticipaba una caída tan brusca del dólar y prevé que una pausa este miércoles de la Fed en el ciclo de recortes de tipos “podría brindar cierto soporte al dólar”. No obstante, un rebote tímido o un cierre diario en negativo de la divisa podría confirmar un sesgo claramente bajista.
Oro en máximos históricos
La pérdida de fuerza del ‘billete verde’ y la incertidumbre en torno al rumbo de la política económica estadounidense han intensificado la búsqueda de refugio por parte de los inversores, impulsando aún más el precio del oro, que continúa marcando máximos históricos casi a diario.
Este miércoles, la cotización al contado del metal precioso superaba por primera vez el umbral de los 5.200 dólares, después de haber roto ayer la simbólica barrera de los 5.000 dólares por onza.
En la sesión, el oro llegó a registrar un máximo intradía de 5.271 dólares, lo que supone una subida del 1,7% frente al cierre previo y duplicar su valor desde mediados de agosto de 2024, cuando el precio superó por primera vez los 2.500 dólares.
Así, el metal acumula en lo que va de 2026 una revalorización cercana al 22%, tras dispararse casi un 70% en el conjunto de 2025, año en el que logró rebasar por primera vez la cota de los 4.500 dólares por onza a finales de diciembre.
En opinión de Carsten Menke, analista de Julius Baer, las palabras de Trump sobre el dólar han actuado como catalizador del último tramo alcista en los mercados de metales preciosos, en los que, según explica, el denominado “trade de devaluación” vuelve a estar plenamente vigente.
“La magnitud de las fluctuaciones de precios en los mercados de metales preciosos es simplemente asombrosa”, apunta, para remarcar que la sensibilidad de estos activos a los movimientos del dólar se ha incrementado de forma notable, reflejando la creciente inquietud por los juegos de poder político que está llevando a cabo el presidente Trump, tanto en el plano interno como en el escenario internacional.