El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza “opciones adicionales” para tratar de frenar el encarecimiento de los combustibles derivado de la guerra de Irán y del bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha disparado las tensiones en los mercados energéticos.
Según explicó este martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en una comparecencia ante la prensa, “el presidente y su equipo están observando de cerca los mercados, hablando con líderes de la industria, y el Ejército estadounidense está analizando opciones adicionales siguiendo la directiva del presidente de mantener abierto el estrecho de Ormuz”.
Leavitt recalcó que el inquilino de la Casa Blanca ya preveía que el régimen de los ayatolás pudiera adoptar acciones dirigidas a alterar el mercado de hidrocarburos, por lo que el Gobierno había diseñado de antemano distintos planes de contingencia “desde mucho antes” de que se produjeran las “interrupciones temporales” en el flujo de suministro.
La portavoz insistió en que “los estadounidenses deben tener la seguridad de que el reciente aumento en los precios del petróleo y la gasolina es temporal, y que esta operación [contra Irán] resultará en precios más bajos a largo plazo”, subrayando que el Ejecutivo confía en que el impacto en los bolsillos de los consumidores será limitado en el tiempo.
Durante su intervención, Leavitt añadió además que Trump “no descarta opciones” en el desarrollo del conflicto de otra índole, entre ellas la posibilidad de ordenar un despliegue de tropas sobre el terreno si así lo considera necesario en función de la evolución de la crisis en la región.