La dirección de Tubos Reunidos ha mantenido reuniones con los comités de empresa de las factorías de Amurrio (Álava) y Trapagaran (Vizcaya) después de comunicar su intención de aplicar un ERE en el grupo.
Según trasladaron a Europa Press fuentes de ESK presentes en el comité de empresa, en estos encuentros la dirección expuso a los representantes de la plantilla las medidas que prevé impulsar. Los periodos de consultas, que serán simultáneos para las dos plantas, arrancarán el 9 de febrero y la idea de la empresa es que la negociación se lleve a cabo con los dos comités de empresa en una única mesa.
La compañía propondrá un ERE de extinción de contratos que afecta al conjunto de la plantilla, aunque por el momento no ha concretado el número de trabajadores implicados. Asimismo, tiene previsto plantear "modificaciones sustanciales" con el objetivo de reducir personal, entre ellas una disminución de relevos.
Por ahora, el comité no sabe si se ofrecerán bajas incentivadas o si se optará por "despidos al tun tun" ni si durante la negociación se podrá poner sobre la mesa un canje de "despidos por derechos". La plantilla de Tubos Reunidos en Amurrio se sitúa en torno a los 900 empleados, mientras que en Trapagaran supera los 350 trabajadores.
El próximo lunes, 2 de febrero, el comité de empresa celebrará una reunión interna en la planta de Amurrio para estudiar el escenario abierto tras el anuncio. Este encuentro será preparatorio de la cita del 9 de febrero con la dirección, en la que se dará por iniciado el periodo formal de consultas.
En esa reunión se "presentarán y explicarán las medidas del Plan de Viabilidad que afectarán a cada una de las plantas" y que contemplan la tramitación de un ERE al amparo del Real Decreto 1483/2012, de 29 de octubre.
En el primer semestre de 2025, Tubos Reunidos registró unas pérdidas de 28,4 millones de euros, que la empresa atribuye a la política arancelaria. Además, aplicó un ERTE en la planta de Amurrio (Álava) desde el 1 de septiembre de 2025 hasta el 28 de febrero de 2026.