UGT ha subrayado este viernes que la inflación, cuya tasa interanual se situó en febrero en el 2,3%, todavía no incorpora el efecto de la guerra en Irán y calcula que su influencia empezará a percibirse ya en marzo. Por ello, el sindicato exige reforzar los mecanismos de protección social y la defensa de los salarios, en este último ámbito mediante cláusulas de salvaguarda en la negociación colectiva.
En una nota, la organización sindical alerta de que el encarecimiento de la energía ligado al conflicto en Oriente Próximo puede provocar “dos efectos indeseados”.
En primer lugar, advierte de que podría empujar al alza el precio de los alimentos, debido al peso que tiene la energía en la producción agraria y en la fabricación de fertilizantes. En segundo término, el incremento de los costes energéticos elevaría de forma significativa una parte de los gastos empresariales, “lo que podría derivar en presiones inflacionistas generalizadas si estos aumentos se trasladan a los precios finales”, tal y como sucedió tras la guerra en Ucrania.
UGT también señala que este nuevo escenario de inflación implicará una pérdida en términos de crecimiento y empleo, si bien puntualiza que la dimensión de estos efectos “es difícil de predecir en un contexto tan volátil”. Aun así, considera factible una caída del consumo y de la inversión, lo que recortaría las previsiones de avance de la economía.
En el plano laboral, la central que encabeza Pepe Álvarez indica que el golpe se concentraría sobre todo en las industrias con un uso intensivo de energía y en el sector agrario.
Si el Banco Central Europeo (BCE) optara por una subida de los tipos de interés para contener la inflación, UGT recuerda que ello se traduciría en un aumento de las cuotas de las hipotecas variables, al estar la mayoría referenciadas al Euríbor.
Por este motivo, el sindicato considera imprescindible reactivar o diseñar nuevos instrumentos que amparen a los hogares con hipotecas variables frente a un encarecimiento “repentino y excesivo” de los pagos mensuales, una situación que se agravaría aún más si finalmente se produjera un alza de los tipos.
En el ámbito de la negociación colectiva, y ante la posibilidad de que los precios superen las previsiones iniciales, UGT estima “más importante que nunca” incluir cláusulas de garantía salarial en los convenios. “Solo así será posible proteger el poder adquisitivo de las personas trabajadoras frente a un nuevo repunte inflacionista”, concluye.