Un estudio científico confirma que los combustibles renovables logran emisiones netas cero de CO2 en su uso

Un estudio del I3A confirma que biocombustibles y e-fuels logran emisiones netas cero de CO2 en uso y refuerzan su papel clave en la descarbonización del transporte.

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Una persona reposta combustible en una gasolinera, a 24 de febrero de 2022, en Madrid (España)  Alberto Ortega - Europa Press

Una persona reposta combustible en una gasolinera, a 24 de febrero de 2022, en Madrid (España) Alberto Ortega - Europa Press

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Los combustibles renovables, entre ellos los biocombustibles y los e-fuels, alcanzan emisiones netas cero de dióxido de carbono (CO2) durante su fase de utilización, según concluye un estudio del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza, presentado por la Asociación de Combustibles Renovables y Economía Circular en España para una MOvilidad Sostenible (Crecemos).

La investigación corrobora el principio de ciclo cerrado del carbono, ampliamente aceptado por la comunidad científica y recogido en la normativa europea vigente.

El trabajo examina en detalle las diferentes familias de combustibles renovables y constata que el CO2 emitido en su combustión ha sido capturado con anterioridad: en el caso de los biocombustibles, por la biomasa de origen, y en el de los e-fuels, directamente del aire mediante tecnología de captura directa (DAC).

Opciones sostenibles y viables para la descarbonización

“Esto significa que, a diferencia de los combustibles fósiles, su uso no añade carbono adicional a la atmósfera, configurando un ciclo de carbono cerrado”, explica el análisis, que añade que en el caso de los biocombustibles estos se producen a partir de materia orgánica renovable que fija el CO2 durante la fotosíntesis, con lo que al utilizarse liberan el mismo carbono que capturaron, resultando en emisiones netas cero.

En cuanto a los combustibles sintéticos, el informe detalla que se generan a partir de hidrógeno producido con energía renovable y CO2 capturado del aire. Así, el carbono que se libera al quemarlos se corresponde con el que fue previamente extraído, configurando un ciclo cerrado equiparable al de los biocombustibles.

En ambos supuestos, el CO2 emitido en la combustión coincide con el CO2 capturado de antemano, lo que respalda su consideración como “opciones sostenibles y viables para la descarbonización del transporte”. El estudio subraya el contraste con los combustibles fósiles, que liberan carbono almacenado durante millones de años y contribuyen al incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera.

La directora general de Crecemos, Mónica de la Cruz, ha señalado que los hallazgos del informe respaldan “los criterios establecidos por la Directiva (UE) 2018/2001 (RED II), que reconoce a los combustibles renovables como emisiones cero en uso y como una herramienta esencial para la descarbonización del transporte”.

“Este informe del I3A subraya que los combustibles renovables son opciones sostenibles y disponibles para descarbonizar todos los segmentos del transporte y especialmente relevantes en sectores difíciles de electrificar, como la aviación, el transporte marítimo y el transporte pesado por carretera”, ha concluido, remarcando que esta validación científica aporta “claridad y rigor sobre su papel en la transición energética”.