Un estudio del BCE concluye que empresas y consumidores de EEUU cargan casi íntegramente con los aranceles

Un informe del BCE revela que empresas y consumidores de EEUU soportan casi todo el coste de los aranceles, mientras las importaciones caen con fuerza.

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Las compañías importadoras y los consumidores de Estados Unidos asumen casi en su totalidad los costes derivados de los aranceles aplicados por Washington a sus socios comerciales, mientras que “solo el 5%” recae en empresas extranjeras, de acuerdo con un informe difundido este lunes por el Banco Central Europeo (BCE). El organismo matiza, no obstante, que los exportadores también se ven perjudicados por la fuerte contracción de los volúmenes exportados.

“Los exportadores a Estados Unidos absorben solo una pequeña fracción de los mayores costes relacionados con los aranceles”, señalan los responsables del análisis, que calculan un coeficiente de transmisión medio de 0,95. Esto implica que un incremento del 10% en los aranceles se traduce en un encarecimiento del 9,5% en los precios finales.

Según el BCE, los mayores gravámenes se van filtrando a lo largo de toda la cadena de formación de precios. Con ello, los consumidores acaban soportando aproximadamente un tercio de la carga arancelaria. Además, si las tarifas elevadas se prolongan en el tiempo, la evidencia recopilada apunta a que estas terminarán “una mayor proporción de los costes relacionados con los aranceles a los consumidores”, de modo que, a largo plazo, la parte asumida por los hogares podría superar la mitad, una vez que las empresas estadounidenses hayan agotado su margen para absorber costes adicionales.

El estudio también concluye que, si la capacidad de los exportadores para amortiguar el impacto de los aranceles continúa siendo reducida, las compañías estadounidenses acabarían asumiendo en torno al 40% de los costes adicionales derivados de unos gravámenes más elevados en el horizonte de largo plazo. “Demostramos que los costes de los aranceles recaen principalmente sobre las empresas y los consumidores estadounidenses, y que solo el 5% de los costes son asumidos por las empresas extranjeras”, insisten los autores.

Entre enero y noviembre de 2025, la tasa arancelaria efectiva legal anunciada por Estados Unidos pasó del 3% a más del 18%, un salto que, según el BCE, ha tenido un claro reflejo en el comercio exterior del país.

Fuerte descenso de los volúmenes importados

Pese a que los precios han recogido el incremento de los aranceles, el documento del BCE alerta de que los volúmenes de bienes importados “han disminuido drásticamente”. Al mismo tiempo, subraya que la intensidad de los ajustes en precios y cantidades no es homogénea entre los grandes socios comerciales afectados por los nuevos gravámenes, como China, Canadá, México y la UE.

En lo que respecta a los volúmenes de importación, el impacto estimado de los aranceles “es considerable”. La elasticidad agregada calculada para el conjunto de categorías de productos se sitúa en -3,7, lo que implica que un aumento del 10% en los aranceles provocaría una reducción del 37% en los volúmenes importados.

Si se atiende únicamente a las categorías de bienes que continúan comercializándose pese a estar sujetas a aranceles, el coeficiente estimado se reduce de forma notable, aunque conserva relevancia económica. En este caso, un incremento del 10% en los aranceles se traduciría en una caída del 4,3% en los volúmenes de importación, lo que confirma el efecto contractivo de la política arancelaria sobre el comercio.