El Banco Central Europeo (BCE) advierte en un informe publicado este martes de que el auge de las monedas estables (stablecoins) podría desviar depósitos desde el sistema bancario tradicional y llegar a distorsionar la transmisión de la política monetaria en la zona euro, donde las entidades financieras tienen un papel esencial.
El documento explica que una expansión del uso de estos criptoactivos como medio de pago o como depósito de valor abre serias dudas sobre la estabilidad financiera, la función de los bancos y la capacidad de la política monetaria para influir en la economía.
Según el análisis, el avance de las monedas estables puede provocar una fuga de recursos desde los depósitos bancarios hacia activos digitales. Ante este escenario, las entidades, que dependen en gran medida de esta financiación estable y barata para sostener el crédito a hogares y compañías, se verían forzadas a apoyarse más en los mercados mayoristas, una vía de financiación generalmente más costosa y volátil.
“Nuestro análisis muestra que el creciente interés y la atención hacia las monedas estables se asocian con una disminución medible de los depósitos bancarios minoristas y una reducción de los préstamos bancarios a las empresas”, advierten los autores, para los que las monedas estables pueden reducir la cantidad de crédito que los bancos otorgan a la economía real.
En relación con la transmisión de la política monetaria en la unión monetaria, donde los bancos son el canal principal para trasladar los cambios en los tipos de interés a familias y empresas, el estudio subraya que, cuando los depósitos se mueven hacia monedas estables, “este mecanismo de transmisión cambia”.
“La adopción de 'stablecoins' interfiere con múltiples canales de transmisión de la política monetaria, lo que podría debilitar la previsibilidad de las medidas”, señalan los seis economistas del BCE que firman el informe.
El texto también remarca que la divisa de referencia de las monedas estables es un elemento crucial. Advierte de que, si en la eurozona se generalizasen 'stablecoins' ligadas a monedas distintas del euro, como el dólar estadounidense, “los riesgos para la política monetaria aumentarían significativamente”.
En este contexto, cambios en las condiciones financieras globales, decisiones de política monetaria de otros bancos centrales o variaciones en la confianza de los inversores podrían repercutir de forma directa sobre la liquidez y el gasto en la zona euro, al margen de las decisiones adoptadas por las autoridades europeas.
“Las condiciones monetarias extranjeras podrían ser 'importadas' a la eurozona a través de las monedas estables”, lo que mermaría la capacidad del BCE para controlar las condiciones financieras, reduciría la eficacia de los instrumentos convencionales de política monetaria y complicaría la tarea de estabilizar la inflación y la actividad, en especial en episodios de tensión financiera.
Ante estos riesgos, los autores sostienen que los resultados del estudio ponen de relieve la necesidad de un marco regulatorio estricto, con mayores exigencias de transparencia sobre las reservas que respaldan las monedas estables, sólidos mecanismos de reembolso, colchones de capital suficientes para absorber pérdidas y una supervisión efectiva que limite los riesgos sistémicos.
En paralelo, el informe defiende que proyectos como las monedas digitales de banco central, entre ellas el euro digital, pueden constituir una alternativa pública que mantenga la soberanía monetaria y, al mismo tiempo, favorezca la innovación en los pagos.
En este sentido, se recalcan las diferencias estructurales con las 'stablecoins' derivadas de las decisiones de diseño. En el caso europeo, los límites de tenencia previstos sitúan al euro digital “explícitamente como un instrumento transaccional”, lo que contribuye a proteger los depósitos en los bancos comerciales y a apuntalar la estabilidad del sistema.
“Estos límites reducen el riesgo de migración de depósitos a gran escala hacia el dinero del banco central durante períodos de tensión y ayudan a preservar la eficacia de la transmisión de la política monetaria”, afirman.