Unicaja ha retrocedido este martes un 4,91% en el mercado, hasta los 2,83 euros por acción, a pesar de comunicar un beneficio neto de 632 millones de euros en 2025, un 10,3% superior, y de anunciar un incremento del 'pay-out' hasta el 70%.
La entidad ha presentado hoy sus resultados correspondientes a 2025, subrayando que ha cumplido las guías trasladadas al mercado para ese ejercicio en sus principales indicadores, entre ellos el margen de interés y las comisiones netas.
Asimismo, el banco ha comunicado una revisión de su política de dividendos que contempla un aumento del objetivo de distribución de beneficios hasta el 70%, frente al 60% fijado anteriormente para 2025.
Con este cambio, Unicaja repartirá con cargo a las cuentas de 2025 un dividendo total de 443 millones de euros. Esta cifra integra los 169 millones abonados en septiembre de 2025 y un segundo dividendo de 274 millones de euros que el banco someterá a la aprobación de la junta general de accionistas.
La entidad ha incorporado además la opción de que el consejo de administración, en el momento de la publicación de resultados, pueda fijar una remuneración adicional que supere ese umbral del 70%. En esta línea, para 2026 y 2027 el consejo valora una retribución extra mediante recompras de acciones propias o dividendos extraordinarios, que para el ejercicio actual se estima en torno al 25% del resultado neto consolidado del grupo.
Así, el banco prevé que en 2026 y 2027 destinará el 95% de sus ganancias a retribuir al accionista, mediante tres abonos: uno en septiembre, otro en diciembre y un tercero en abril del año siguiente, una vez celebrada la junta.
En el lado menos favorable, los analistas de Renta y Jefferies han puesto el foco en el efecto de las provisiones registradas en el cuarto trimestre. En concreto, Unicaja ha dotado 27 millones de euros por costes de reestructuración previstos, lo que ha elevado las provisiones por encima de lo esperado por el mercado y ha provocado que el beneficio del cuarto trimestre quedase un 9% por debajo del consenso, según ha indicado Nuria Álvarez.
El banco ha precisado que estos costes de reestructuración se vinculan a nuevos planes de prejubilación voluntaria que prevé acometer en 2026, tras la buena acogida de los programas lanzados en 2025 y que, por tanto, no responden a una estrategia de recorte de costes. El propósito, ha remarcado Unicaja, es ajustar la plantilla a los nuevos entornos.