Unión de Uniones exige a Bruselas acciones urgentes ante el impacto del MAFC en los fertilizantes

Unión de Uniones reclama a Bruselas y a Luis Planas medidas urgentes ante el alza de costes de fertilizantes por el MAFC y el riesgo para la viabilidad agraria.

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Tractor UNIÓN DE UNIONES

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Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha remitido una carta oficial tanto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, como a la presidencia chipriota encabezada por Maria Panayiotou, en la que denuncia los efectos del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) sobre el mercado de fertilizantes y reclama la adopción de medidas “urgentes” para mitigar la situación, según ha señalado en un comunicado.

La organización agraria, que ya había manifestado su inquietud antes de la entrada en vigor del mecanismo a finales del pasado año, insiste ahora en el perjuicio que está ocasionando al sector en estos primeros meses. Los primeros datos apuntan a una caída significativa de las importaciones de fertilizantes procedentes de países terceros, al tiempo que se registra un fuerte encarecimiento de los precios, con un impacto directo sobre los productores agrarios.

En un sector como el agrario, caracterizado por márgenes muy ajustados y una capacidad limitada para repercutir estos incrementos de costes a lo largo de la cadena alimentaria, y en un contexto de elevada incertidumbre, Unión de Uniones reclama a la Comisión que evalúe en profundidad las consecuencias reales de este mecanismo y que ponga en marcha medidas de alivio a corto plazo.

Paralelamente, la organización ha trasladado su preocupación al Ministerio de Agricultura y ha pedido a Luis Planas que se implique en la defensa del sector y fije una posición clara en el debate que se mantiene en el Consejo, alineándose con aquellos Estados miembro que proponen opciones como la suspensión temporal del MAFC o la puesta en marcha de compensaciones específicas.

Unión de Uniones reitera que respalda los objetivos climáticos marcados por la Unión Europea, pero “no puede aceptar” que su aplicación suponga un aumento inmediato y no corregido de los costes de producción agrarios, sin ofrecer alternativas ni instrumentos compensatorios, comprometiendo así la sostenibilidad económica de las explotaciones.

La organización subraya que, sólo en España, el gasto del campo en fertilizantes supera los 2.300 millones de euros anuales, lo que representa alrededor del 7,5% de los consumos intermedios. Por ello, advierte de que para numerosas explotaciones cualquier subida adicional en el precio de estos insumos repercute de forma directa en su viabilidad económica.