El 24% de los ciudadanos que no han adquirido una vivienda ni lo han intentado en los últimos doce meses contempla comprar un inmueble en el plazo de los próximos cinco años, según un reciente informe elaborado por Fotocasa. Esta proporción supone un avance de un punto porcentual frente al mismo periodo de 2024.
Dentro de este grupo, un 8% tiene previsto dar el paso en los próximos dos años, porcentaje que se mantiene igual que hace un año, mientras que el 16% restante sitúa su posible compra entre los dos y los cinco años, lo que representa un incremento de un punto respecto al ejercicio anterior.
El estudio también pone de manifiesto que el 18% de los mayores de 18 años ha realizado alguna acción relacionada con la compra de vivienda durante el último año, cinco puntos más que en agosto de 2024. De ese total, un 5% corresponde a compradores que han cerrado la operación y un 14% a personas que han intentado adquirir una vivienda sin llegar a formalizar la compra.
La directora de estudios y portavoz del portal inmobiliario, María Matos, subraya que 2026 se perfila como “otro de los años más dinámicos de la historia”, con un mercado sostenido por los “atractivos” tipos de interés y factores como “la mejora de la calidad de vida, la emancipación” y “la búsqueda de refugio y rentabilidad en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica”.
Aun así, Matos alerta de que la escasez de oferta a precios asumibles seguirá siendo un obstáculo y puede llevar a que una parte de los potenciales compradores posponga aún más su decisión de compra.
Frenos y barreras a la compra de vivienda
El porcentaje de particulares que descartan totalmente comprar vivienda a medio o largo plazo baja del 49% al 47%. Paralelamente, crece ligeramente el grupo que no se plantea adquirir una vivienda en los próximos cinco años, pero no descarta hacerlo más adelante, que pasa del 28% al 29%.
Entre los motivos que llevan a retrasar la compra, el informe destaca la falta de ahorro disponible, la situación económica y laboral de los hogares y el elevado nivel de los precios. En cambio, las condiciones hipotecarias pierden peso como freno, al reducirse su impacto del 12% al 9%.
En el caso de quienes no contemplan comprar vivienda ni a medio ni a largo plazo, la principal razón continúa siendo la situación laboral, seguida de la incompatibilidad entre los precios actuales y su capacidad presupuestaria. A estos factores se añaden otros, como que el núcleo familiar ya cuente con inmuebles en propiedad o la preferencia por no destinar la mayor parte de sus ahorros o ingresos a la compra de una vivienda.