Un 25,7% de la población residente en España continúa en situación de riesgo de pobreza, y son los menores de 16 años quienes soportan el mayor impacto, con un 33,9% afectados. Así se desprende de los resultados definitivos de la “Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2025”, difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Pese a que en 2025 se alcanzó la tasa AROPE más baja desde el inicio de la serie en 2014, al fijarse en el 25,7% de la población, el avance frente al año anterior es prácticamente imperceptible, con un descenso de solo 0,1 puntos respecto al 25,8% registrado en 2024.
Dentro de los tres componentes del indicador AROPE, mejoraron en 2025 la tasa de riesgo de pobreza relativa y la proporción de personas con carencia material y social severa, mientras que el porcentaje de población con baja intensidad en el empleo permaneció sin cambios.
En detalle, el 19,5% de los residentes en España se encontraba en riesgo de pobreza en 2025, el dato más reducido desde 2008. Por su parte, el porcentaje de población con carencia material y social severa se situó en el 8,1%, dos décimas menos que en 2024 y el nivel más bajo desde 2022.
Si se analiza por edades, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social avanzó ligeramente, en 0,1 puntos, entre las personas de 16 a 64 años. En cambio, descendió 0,8 puntos entre los menores de 16 años y 0,3 puntos en el colectivo de 65 años o más.
Aun así, los menores de 16 años continúan siendo el grupo más expuesto, con un 33,9% en riesgo, seguidos por la población de 16 a 64 años, con un 25,9%. Las personas de 65 años o más presentan el porcentaje más bajo, del 19,2%.
El INE también constata que la probabilidad de estar en riesgo de pobreza o exclusión social se modifica en función del nivel educativo alcanzado. Entre quienes cuentan con estudios superiores, el 13,9% se encuentra en riesgo, frente al 24,6% de quienes poseen educación secundaria de segunda etapa. El porcentaje sube al 31,5% entre quienes solo completaron la primera etapa de secundaria y llega al 35,3% en el caso de las personas con educación primaria o inferior.
En cuanto a la situación laboral, los desempleados concentran la tasa más elevada de riesgo de pobreza o exclusión social, con un 55,4%. Les siguen otros inactivos, con un 37,4%. Entre la población ocupada, la tasa se reduce al 16,4%, mientras que los jubilados registran el nivel más bajo, con un 15,4%.