Uno de cada tres trabajadores por cuenta propia, el 32,1%, vio cómo su nivel de actividad se reducía en 2025 en comparación con 2024, y uno de cada cuatro anticipa que su negocio empeorará a lo largo de 2026, de acuerdo con el informe “Barómetro cierre 2025. Perspectivas 2026” elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos (ATA).
En materia de costes, el 81,8% de los autónomos asegura que los gastos vinculados a su negocio aumentaron en el último ejercicio. Dentro de este grupo, uno de cada cuatro, el 25%, calcula que el encarecimiento ha sido superior al 16%.
El documento detalla que las peticiones prioritarias del colectivo para este año son no abonar la cuota de autónomos durante las bajas por enfermedad (53,8%); la exención del IVA para quienes no superen los 85.000 euros de facturación anual (47%) y reducir a dos las declaraciones fiscales que deben presentar (37,1%).
“A pesar de que 2025 cierra con crecimiento en cuanto al número de autónomos, la realidad es que ha sido un año nefasto como consecuencia del incremento de la carga impositiva y la incertidumbre, lo que ha conseguido cabrear a los autónomos. El crecimiento se concentra en cuatro autonomías, se pierde empleo entre los autónomos y las pequeñas empresas y continua el descenso de autónomos en los sectores tradicionales”, ha afirmado el presidente de ATA, Lorenzo Amor, este lunes.
Peores expectativas para 2026
Las previsiones de los autónomos se han deteriorado respecto a enero de 2025: solo el 16% confía en que su negocio crezca durante 2026. El 39,1% calcula que su actividad permanecerá sin grandes cambios y uno de cada cuatro, el 25,6%, teme que su situación se deteriore en los próximos meses.
La evolución de la facturación sigue una pauta similar. El 35% declara que ingresó menos en 2025 que en 2024, frente al 31,3% que afirma haber aumentado su facturación. Un 30,4% indica que sus ventas se mantuvieron en niveles parecidos a los del ejercicio precedente.
El 70,7% repercutió el alza de costes en precios
El 70,7% de los autónomos reconoce que se ha visto forzado a incrementar sus tarifas por la escalada de los precios y de los costes operativos. En cambio, algo más de una cuarta parte, el 26,3%, declara que ha absorbido el aumento de gastos y ha optado por mantener los precios del año anterior.
De cara a 2026, la mayoría anticipa nuevos ajustes: el 73,6% sostiene que, si el contexto no cambia, se verá obligado a volver a subir precios en los próximos meses. Por el contrario, el 10,9% confía en no tener que hacerlo.
Dificultades para contratar y previsiones de empleo
En lo relativo al empleo, seis de cada diez autónomos empleadores señalan que actualmente no están buscando personal. Entre quienes sí tratan de incorporar trabajadores, un 30,2% admite haber afrontado problemas: el 16,1% explica que, pese a buscar candidatos, no ha logrado cerrar contrataciones, y el 14,1% apunta que el proceso ha sido mucho más lento de lo habitual. Solo un 9,9% afirma haber contratado sin trabas.
En 2025, el 65,7% mantuvo estable su plantilla, mientras que el 13,8% de quienes cuentan con empleados se vio obligado a reducirla. En sentido contrario, uno de cada cinco autónomos con trabajadores, el 20,5%, aumentó el número de empleados durante el año recién finalizado.
Mirando a 2026, un 7,4% prevé recortar personal, mientras que el 62,7% confía en conservar la plantilla actual. Un 15% espera poder incrementarla: el 12,4% considera probable tener que sumar nuevos trabajadores y el 2,6% ya tiene planificada la incorporación de más personal.
Más demanda de crédito y fuerte presión fiscal
A lo largo de 2025 creció la solicitud de financiación bancaria: el 34,9% acudió a una entidad para pedir crédito y, de ellos, al 4,4% se le denegó, lo que supone más de cuatro puntos porcentuales por encima del dato del año anterior.
El 61,3% no recurrió a ninguna línea de financiación durante 2025. Dentro de este grupo, el 35,3% afirma que no la necesitaba, mientras que un 26% admite que no pidió crédito porque su situación no le permite asumir más endeudamiento.
Los gastos de alquiler o hipoteca son, según el estudio, los que menos impacto tienen: solo cuatro de cada diez dicen sentirse bastante o muy afectados por ellos. En cambio, el 86% se declara bastante o muy afectado por la carga fiscal. El pago de cuotas y seguros sociales supone una presión importante para el 83,1% de los encuestados y la subida generalizada de precios afecta al 81,4%.
La morosidad también es un problema relevante para el 44% de los autónomos. Uno de cada cuatro, el 27,6%, asegura sufrir impagos únicamente de empresas privadas; el 11% los padece tanto de entidades públicas como privadas y el 5,4% señala a las administraciones públicas como origen de los retrasos en los cobros.