La organización agraria UPA-UCE Extremadura se declara "defraudada" por la oportunidad que, a su entender, Europa "ha desperdiciado" para salvaguardar al sector arrocero, al considerar que las cláusulas aprobadas el pasado martes por el Parlamento Europeo son "totalmente ineficaces".
Ante este escenario, la organización avisa de que "seguirán luchando en Bruselas para que se revisen las condiciones de importación del arroz que hunden los precios en España".
Tal y como expone UPA-UCE en una nota de prensa, el Parlamento Europeo dio luz verde este martes, con 459 votos favorables, 127 en contra y 70 abstenciones, al denominado Sistema de Preferencias Generalizadas, un régimen comercial que permitirá a 65 países vender sus productos -salvo armas y municiones- con aranceles reducidos o nulos durante los próximos diez años, con la finalidad de apoyar la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible.
Este desenlace ha supuesto "como un jarro de agua fría" para los arroceros extremeños y del resto de España, que "se ven afectados por importaciones masivas de países como Camboya y Myanmar".
UPA-UCE Extremadura ha criticado el sentido de la votación, ya que "se han rechazado las pretensiones de los países productores", entre ellos España, que reclamaban unas cláusulas de salvaguarda "mucho más intensas, que sirvieran para proteger a los agricultores de una materia prima básica como es el arroz".
La organización agraria reprocha que los Estados no productores hayan mantenido una "actitud egoísta, con la única pretensión de obtener importaciones masivas a bajo precio", algo que se ve agravado por una normativa de etiquetado que el sector rechaza, porque, según denuncia, "los consumidores no saben de dónde proviene el arroz que están comprando, pues no es obligatorio que se refleje en la etiqueta".
En este contexto, UPA-UCE insiste en que "seguirán luchando para lograr reformar este sistema en 2027, cuando se abrirá una ventana para revisarlo", y reitera que "Europa debe proteger a sus sectores en toda la Unión", ya que, si se pretende "una verdadera soberanía alimentaria estratégica del continente no tiene sentido que hundamos a sectores estratégicos", subraya la organización.