La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha denunciado este martes la “especulación” que, a su juicio, estarían llevando a cabo las principales compañías petroleras y eléctricas aprovechando la crisis en Oriente Próximo, con el objetivo de obtener “beneficios extraordinarios”, una situación que, según la organización, está dañando a miles de trabajadores por cuenta propia.
La asociación sostiene que los grandes grupos energéticos están capitalizando la inestabilidad internacional derivada de la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán “para obtener beneficios extraordinarios mediante subidas especulativas de precio”.
Ante este escenario, UPTA “exige” al Gobierno de España que “actúe con firmeza ante posibles prácticas injustas y oportunistas que distorsionan el normal funcionamiento de la economía y trasladan el peso de la crisis a los trabajadores autónomos”.
En un comunicado, la organización critica que “tanto las grandes petroleras como las grandes compañías eléctricas están trasladando al consumidor incrementos de precios que no siempre se corresponden con los costes reales de adquisición de la energía”.
UPTA cita referencias del sector para subrayar que una parte “importante” del combustible que hoy se vende en las estaciones de servicio fue comprado antes del empeoramiento del conflicto y que, pese a ello, el precio en el surtidor ha llegado a encarecerse hasta un 20% en algunos casos frente a los niveles anteriores.
De acuerdo con sus cálculos, el coste de generación y el margen de las eléctricas se sitúa en 42 euros por cada 100 euros en la estructura media de una factura de la luz.
La organización califica este comportamiento de “irresponsable y antipatriótico” y advierte de que resulta “especialmente perjudicial” para autónomos, transportistas, repartidores, agricultores y un gran número de profesionales por cuenta propia que dependen del vehículo o del consumo de energía para desarrollar su actividad: “impacta directamente en los costes de producción y reduce el margen de miles de pequeños negocios”, censura.
Por ello, UPTA plantea abrir “un debate serio” sobre la fiscalidad energética y sobre el papel de las grandes compañías del sector en episodios de crisis internacional, así como analizar la posibilidad de limitar los “beneficios extraordinarios” en este tipo de coyunturas.
La asociación reclama también más claridad en la formación de los precios de carburantes y electricidad, una vigilancia reforzada por parte de los organismos competentes para evitar posibles “prácticas especulativas” y la puesta en marcha de medidas temporales de alivio fiscal para los autónomos cuya actividad depende especialmente del transporte y del consumo energético.
“Ni los autónomos ni los trabajadores que necesitan de sus vehículos para poder desarrollar su trabajo podemos ser quienes paguemos la desmesurada avaricia de las empresas energéticas españolas”, advierte el presidente de UPTA, Eduardo Abad.
En coherencia con esta postura, UPTA ya había advertido este lunes de que los autónomos están desembolsando hasta 288 euros más al mes en carburante que antes del inicio de la guerra en Irán y reclamó al Ejecutivo la activación urgente del “escudo” con un descuento directo en la factura de combustible.