Sindicatos, economistas y empresarios destapan la verdadera cifra del paro: es mayor que la oficial

Mientras el Gobierno celebra una tasa inferior al 10%, sindicatos y expertos alertan de que el desempleo real podría superar el 14% y rozar los cuatro millones de personas

5 minutos

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Eduardo Parra - Europa Press

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Eduardo Parra - Europa Press

Comenta

Publicado

5 minutos

¿Cuál es la verdadera tasa de paro en España? ¿Es realmente del 9,93% la tasa de paro en España? ¿Puede el Gobierno celebrar una cifra por debajo del 10% mientras distintos analistas y organizaciones advierten de que el desempleo real podría situarse muy por encima? La pregunta no es menor. En un país que históricamente lidera el desempleo en la Unión Europea, la precisión estadística no es un debate técnico, sino una cuestión central para entender la salud económica.

Cada vez que el Servicio Público de Empleo Estatal publica los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social, reaparece la polémica sobre el llamado “paro efectivo”. El debate no gira únicamente en torno a cuántos desempleados hay oficialmente inscritos, sino sobre cuántas personas permanecen realmente sin trabajo o en situaciones de inactividad laboral que no siempre se reflejan en las cifras titulares.

La controversia se reactivó tras la presentación de una herramienta desarrollada por CEU-CEFAS junto al Instituto Juan de Mariana, que, mediante inteligencia artificial, detecta posibles distorsiones en los datos oficiales. Entre sus primeras conclusiones destaca la infrarrepresentación de los fijos discontinuos inactivos, trabajadores que mantienen un contrato pero no están desempeñando actividad efectiva y que, sin embargo, no computan como parados en sentido estricto.

Un paro efectivo del 16%

A esta crítica se suma la Unión Sindical Obrera (USO). Tras conocerse que en febrero el paro registrado aumentó en 3.584 personas, hasta los 2.442.646 desempleados, el sindicato realizó un cálculo alternativo. Si a los parados oficiales se añaden las personas con disponibilidad limitada y otros demandantes no ocupados, la cifra asciende a más de tres millones. Pero USO va más allá: incorpora también los trabajadores en ERTE y estima que existen más de 900.000 fijos discontinuos inactivos. El resultado, según su análisis, se aproxima a los cuatro millones de personas sin empleo efectivo. Traducido en tasa, el desempleo superaría el 16%.

No todos los expertos comparten una estimación tan elevada, aunque sí cuestionan el optimismo oficial. Valentín Bote, director de Randstad Research, sitúa el paro efectivo en torno al 14%, resultado de sumar el paro registrado y los demandantes de empleo, excluyendo los ERTE. La cifra rondaría los 3,36 millones de personas. Aunque inferior al cálculo sindical, continúa muy por encima del 9,93% defendido por el Ejecutivo.

El debate no es meramente estadístico. La diferencia entre un 10% y un 14% o 16% implica cientos de miles de personas cuya situación laboral queda fuera del foco principal. Y plantea una cuestión incómoda: ¿hasta qué punto las cifras oficiales reflejan la realidad del mercado laboral?

El economista Javier Santacruz hace una estimación muy parecida a la de Bote, y apunta que, la fórmula aplicada por el director de Randstad Research es una medida es bastante ajustada porque parte de la estadística del SEPE de demandantes de empleo y dentro de ella mantienes a los que tienen relación laboral, los que son fijos discontinuos.

El 60% de los contratos indefinidos no dura ni un año

En paralelo, el empleo sigue creciendo, pero con matices. Según Randstad, la creación de puestos de trabajo muestra dinamismo, aunque no logra reducir el desempleo en la misma proporción. Un dato revela la fragilidad del sistema: el 60% de los contratos indefinidos no alcanza su primer aniversario. Además, miles de personas encadenan varios contratos indefinidos en un mismo mes, lo que cuestiona la estabilidad real que sugieren las estadísticas.

La Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) añade otro elemento al diagnóstico: el impacto del aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y de las cotizaciones sociales. Según la patronal, el encarecimiento de los costes laborales estaría contribuyendo al incremento del paro juvenil y a una mayor utilización de fórmulas contractuales temporales, parciales o fijas discontinuas. A su juicio, la presión fiscal creciente no se traduce en mejores servicios públicos y sí en mayores dificultades para las empresas, especialmente las pequeñas.

Los empresarios también subrayan un fenómeno en expansión: más de 1,3 millones de ocupados figuran inscritos como demandantes de empleo, reflejo del pluriempleo y de la necesidad de complementar ingresos. En este contexto, alertan de que la demanda de trabajo crece más rápido que la capacidad real de generar puestos estables.

Fachada de una oficina de empleo. Foto: Marta Fernández - Europa Press
Fachada de una oficina de empleo. Foto: Marta Fernández - Europa Press -

El efecto sobre las pequeñas empresas

La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) comparte la preocupación por la desaceleración en la creación de empleo, especialmente en microempresas. Mientras las grandes compañías incrementaron su plantilla un 4,5%, las microempresas apenas crecieron un 0,4%.

Más inquietante aún es el retroceso en empresas de uno o dos trabajadores, pese al entorno macroeconómico favorable. Para la patronal, el aumento acumulado de costes —cercano al 25% desde la pandemia—, el encarecimiento de la energía y la competencia internacional están asfixiando al tejido productivo más vulnerable.

Para la patronal de empresarios CEOE, la aparente normalidad de los datos de empleo "convive con señales de alerta desde el ámbito empresarial que percibimos desde hace meses"
Así -explica la organización empresarial presidida por Antonio Garamendi-, "las pequeñas empresas, que representan el núcleo del tejido  productivo español, sufren crecientes tensiones derivadas del aumento de costes y de la incertidumbre regulatoria. Mientras las grandes compañías -remarca CEOE- continúan creando empleo, las microempresas acumulan  una pérdida de peso en la ocupación: han pasado de generar el 21,6%  del empleo en 2019 al 18,4% en enero de este año". 

Según datos oficiales, el empleo interanual crece un 0,2% en empresas de 1 a 2 trabajadores, frente al 5,6% en compañías con más de 499  empleados, lo que refleja una dualidad creciente en el mercado laboral

Fragilidades estructurales

El análisis se completa con el último Observatorio Trimestral de Fedea. Las horas trabajadas crecieron en el cuarto trimestre de 2025, pero siguen por debajo del nivel previo a la pandemia. Cada persona ocupada trabajó, de media, menos horas que en 2019. Parte de esta caída se explica por el incremento de bajas por enfermedad o incapacidad, pero el resultado es claro: más empleo no equivale necesariamente a más producción.

La productividad permanece estancada. El PIB por persona ocupada no creció en el último trimestre y continúa por debajo de los niveles anteriores a la crisis sanitaria. Si la economía genera más empleo pero no mejora su productividad, el crecimiento pierde solidez y la sostenibilidad del sistema se debilita.

Así -se extrae de las fuentes consultadas-, el debate sobre la “verdadera” tasa de paro no puede reducirse a una disputa técnica. Se trata de determinar si el mercado laboral español está consolidando empleo estable y productivo o si, por el contrario -sintetizan nuestras fuentes-, se apoya en una base estadística que oculta fragilidades estructurales.