El turismo se encuentra inmerso en un profundo cambio de ciclo en los hábitos del viajero. La hiperconectividad, el cuidado integral de la salud y la búsqueda de experiencias auténticas y arraigadas al territorio están transformando la forma en que se conciben y organizan las vacaciones.
De acuerdo con el informe “Travel Trends 2026” elaborado por Barceló Hotel Group, las decisiones del turista actual están cada vez más condicionadas por el contenido real que consume en redes sociales y por una necesidad creciente de reconectar consigo mismo. Estos elementos están impulsando a las cadenas hoteleras a adoptar propuestas mucho más flexibles, adaptadas al perfil y expectativas de cada huésped.
La investigación, que se apoya en una amplia encuesta a más de 9.000 viajeros procedentes de los principales mercados europeos —España, Portugal, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia—, subraya la consolidación de la denominada tendencia “TikTokfluence”.
El documento indica que el 49% de los usuarios concede más confianza a los vídeos y publicaciones que recogen vivencias personales y consejos prácticos en TikTok que a las campañas publicitarias convencionales. Esta realidad convierte a las redes sociales no solo en un escaparate de destinos, sino en un canal clave de validación y de impulso directo a las reservas dentro de la industria turística.
En cuanto a las razones profundas que mueven a viajar, el informe incorpora el concepto de “The Whycation”. Un 43% de los participantes declara que su prioridad al viajar es romper con la rutina y situar en el centro el bienestar emocional. Este enfoque hacia un turismo más consciente e intencional deja atrás el modelo de “acumulación de visitas” y lo sustituye por otro donde priman el descanso auténtico y la calidad de la experiencia, con el hotel como espacio nuclear de bienestar y desconexión.
La forma de organizar las rutas también está cambiando. El 40% de los encuestados asegura que estructura su viaje a partir de las experiencias concretas que desea vivir en cada área, en lugar de seleccionar primero un destino amplio y genérico.
Esta preferencia por actividades ligadas a la comunidad local ha llevado a grupos como Barceló a reforzar sus plataformas digitales de comercialización de experiencias, facilitando que el viajero configure su estancia de manera autónoma. La capacidad de ofrecer planes tarifarios flexibles y servicios personalizados se convierte, en este contexto, en un elemento clave de diferenciación competitiva.
El estudio profundiza además en la coexistencia de dos grandes perfiles de viaje en 2026. De un lado, se observa un fuerte crecimiento de los viajes multigeneracionales, impulsados por el 77% de los consultados que desea fortalecer los vínculos con la familia.
En el otro extremo, el “Solo Travel” se afianza con intensidad, con un 40% de viajeros que reclaman productos y servicios orientados a la autonomía, la eficiencia y la independencia individual. Estas corrientes obligan a los alojamientos a disponer de espacios y servicios que faciliten tanto la convivencia y la interacción social como la máxima intimidad.
La gastronomía emerge igualmente como un criterio determinante para el 40% de la muestra, aunque bajo una óptica renovada definida como “Heritage Ingredients”. El lujo culinario deja de asociarse únicamente a la complejidad técnica y se vincula a la trazabilidad del alimento, la sostenibilidad y la conexión con el entorno.
El viajero de 2026 otorga prioridad al producto de cercanía (Km 0) y a la reinterpretación de la cocina tradicional, entendiendo la mesa como una puerta de entrada esencial para conocer la cultura del destino de forma responsable y respetuosa.