Vidrala urge a abaratar la energía y recuperar incentivos para descarbonizar

Vidrala reclama abaratar la energía en la península ibérica y recuperar incentivos públicos para impulsar la descarbonización y proteger a la industria.

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El presidente de Vidrala, Raúl Gómez (i), y el CEO de Vidrala, Carlos Delclaux (d), durante un encuentro previo a la Junta General de Accionistas de la compañía, a 29 de abril de 2026, en Bilbao, Vizcaya, País Vasco (España). H.Bilbao - Europa Press

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El consejero delegado de Vidrala, Rául Gómez, ha instado a que se adopten medidas concretas para rebajar el coste de la energía en la península ibérica y ha reiterado la necesidad de reimplantar incentivos “para hacer inversiones hacia la descarbonización”.

Durante un encuentro con periodistas celebrado con motivo de la Junta de Accionistas de Vidrala, en el que también participó el presidente de la empresa, Carlos Delclaux, el máximo ejecutivo del grupo analizó el contexto actual de la industria.

En relación con Europa, Raúl Gómez ha subrayado que, desde la óptica industrial, “las cosas se han hecho rematadamente mal en los últimos años, especialmente en lo relativo a la regulación y su "exceso", de manera que, mientras en otras áreas se incentiva la descarbonización de la industria, "aquí se penaliza"”.

“Y así nos luce el pelo”, ha señalado el CEO de Vidrala, aludiendo a la crisis energética y expresando su confianza en que todavía haya margen para estar “mejor defendidos”.

Gómez considera que es imprescindible aplicar “muchas medidas” para abaratar la factura de la luz y ha formulado una “reclamación-súplica” en defensa del tejido industrial. Ha insistido en que los precios de la energía en toda la península ibérica deben alinearse con los de otras grandes economías europeas, con especial referencia a Francia, donde existe una “diferencia enorme” que genera “una gran distorsión”.

Al mismo tiempo, ha recalcado que necesitan que “vuelvan los incentivos”. “Estamos aquí para que nos convenzan a invertir. Estamos dispuestos a ser convencidos, somos fáciles de convencer, pero necesitamos que vuelvan los incentivos para hacer inversiones hacia la descarbonización”, ha remarcado.

El directivo ha defendido que es necesario “destraumatizar” la descarbonización, porque “puede ser competitiva, pero exige más inversión hoy que nunca”. “Y no podemos hacerlo solos”, ha insistido.

En tercer lugar, ha pedido que “ese aparente proceso de la parte más negativa de la excesiva regulación que se ha sufrido en Europa” se extienda al conjunto de la península ibérica “con el mismo rigor con el que se está desplegando, por ejemplo en Alemania”.

“Hablamos de la compensación de los costes indirectos de las emisiones de CO2, hablamos de muchos otros conceptos de regulación que ahora se está acelerando su relajación. Ante las prisas que marca la compleja situación creada por la guerra en Irán, lo que esperamos es que España en particular no pierda comba ahí en ese proceso, que hagamos lo mismo que Alemania y Francia”, ha enfatizado.

Sobre la industria vasca, Raúl Gómez ha indicado que Vidrala recibe un respaldo del Gobierno vasco “interesante” y ha calificado de “encomiable” el apoyo de las instituciones vascas, aunque ha admitido que “la realidad de la industria vasca es preocupante”.

En cuanto a los planes para reabrir con nuevos inversores la fábrica de Guardian, situada en las proximidades de las instalaciones de Vidrala, y sobre la opción de que la compañía pudiera participar en esa iniciativa, el presidente de Vidrala, Carlos Delclaux, ha afirmado que es una “buena noticia” que el proyecto pueda reactivarse.

Ha añadido que el hecho de que en Euskadi “las cosas puedan mejorar” constituye una “buena noticia” y que se “alegran muchísimo”. Sin embargo, ha recordado que el negocio de Guardian “no es, en absoluto, su sector”. “Hacer vidrio para ventanas no tiene mucho que ver con el mundo de alimentación y bebidas que es el nuestro”, ha precisado.

Por su lado, el CEO de la firma ha recalcado que “la buena noticia para el valle de Ayala es Vidrala” y ha deseado suerte al resto de iniciativas industriales, aunque, en el caso concreto de Guardian, ha reconocido que “poco” pueden aportar porque se trata de actividades “completamente diferentes”.