Von der Leyen abre la puerta a una UE a dos velocidades y reivindica la “preferencia europea”

Von der Leyen propone avanzar a varias velocidades en la UE, defiende la “preferencia europea” y reclama más integración financiera, energética y comercial.

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, interviene después de su reunión con el presidente del Gobierno. EUROPA PRESS/A.Ortega.POOL - Europa Press

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reivindicado la “preferencia europea” como instrumento para apuntalar la base industrial del bloque y reforzar su autonomía, y se ha mostrado dispuesta a que la Unión avance a distintas velocidades en reformas económicas esenciales cuando no sea posible el acuerdo de los Veintisiete, evitando así que la unanimidad frene nuevas medidas.

“Nuestras empresas necesitan capital ahora mismo. Así que hagámoslo este año. El plan A es avanzar a 27. Pero si no es posible, el Tratado permite la cooperación reforzada. Tenemos que avanzar y derribar las barreras que nos impiden ser un verdadero gigante mundial”, ha señalado en su discurso ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo (Francia).

Sus palabras llegan en vísperas de la cumbre informal que los jefes de Estado y de Gobierno celebrarán este jueves en el castillo de Alden Biesen, en el este de Bélgica, dentro del segundo de los “retiros” impulsados por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para abordar debates estratégicos sobre la agenda económica y la competitividad del bloque.

En este contexto, la jefa del Ejecutivo comunitario ha puesto el foco en la Unión de Ahorros e Inversiones y, en particular, en el desarrollo del mercado de capitales, recordando que la Comisión ha impulsado propuestas de integración y supervisión con el objetivo de configurar “un mercado de capitales grande, profundo y líquido”.

Von der Leyen ha alertado de que actualmente coexisten en la Unión “27 sistemas financieros diferentes”, cada uno con su propio supervisor, además de “más de 300 centros de negociación”, un panorama que ha calificado de “fragmentación extrema” y que, a su juicio, limita la capacidad del sistema financiero europeo para operar como un auténtico mercado único.

A partir de este diagnóstico, ha remarcado la urgencia de aprobar las iniciativas antes de que termine el año y ha recordado que los Tratados contemplan la cooperación reforzada, un mecanismo que permite a un grupo de Estados miembro seguir adelante sin unanimidad y que abre la puerta a una integración a varias velocidades en este ámbito si no se logra un compromiso entre los Veintisiete.

Defensa de la “preferencia europea” para ganar competitividad

En paralelo, la presidenta de la Comisión ha abogado por fortalecer la base productiva del continente como elemento central de la autonomía estratégica del bloque, reiterando que “una Europa competitiva solo puede ser una Europa independiente”, en un escenario en el que, ha advertido, “las dependencias corren el riesgo de convertirse en armas de coerción”.

“En sectores estratégicos, la preferencia europea es un instrumento necesario que contribuirá a reforzar la base productiva propia de Europa. Puede ayudar a crear mercados líderes en esos sectores y apoyar la ampliación de las capacidades de producción europeas”, ha afirmado.

Al mismo tiempo, ha subrayado que se trata de una vía compleja y que “no existe una solución única para todos”, insistiendo en que cualquier medida deberá apoyarse en un análisis económico riguroso y respetar las obligaciones internacionales de la Unión.

Asimismo, ha enlazado esta estrategia con la necesidad de reducir vulnerabilidades en cadenas de valor críticas y de consolidar sectores esenciales, desde las tecnologías limpias hasta la industria avanzada, en coherencia con su objetivo de reforzar la competitividad sin renunciar a la apertura comercial.

En este sentido, la presidenta ha reiterado la importancia de eliminar “los cuellos de botella de las cadenas de valor más estratégicas” y ha defendido que ello puede alcanzarse “aumentando la producción en Europa y ampliando nuestra red de socios fiables”. “Debemos centrarnos con precisión en abrir oportunidades de crecimiento y nuevos mercados para nuestras empresas. Necesitamos más comercio basado en normas, fiable y con socios afines”, ha añadido.

Von der Leyen ha recordado que en 2025 la Unión cerró acuerdos comerciales con México, Indonesia y Suiza, además de firmar el pacto con Mercosur tras 25 años de negociaciones y el acuerdo con India, al que ha calificado como “el mayor acuerdo de libre comercio jamás alcanzado” y “la madre de todos los acuerdos.

Según ha explicado, estos pactos no solo suponen “un soplo de aire fresco para los exportadores europeos”, sino que también permitirán crear cadenas de suministro alternativas en sectores estratégicos “desde los chips hasta las tecnologías limpias”.

Objetivo: una Europa más asequible y menos dependiente

Más allá del comercio y la industria, la presidenta ha vinculado la competitividad con el abaratamiento de la energía y ha reclamado culminar la Unión Energética para que Europa sea “más asequible para todos”, al alertar de que los precios continúan siendo “demasiado altos y volátiles”.

“Los datos son tan claros como la luz del día”, ha afirmado, al recordar que en 2025 la electricidad generada con gas costó de media más de 100 euros por megavatio hora, frente a los 34 euros de la solar y entre 50 y 60 euros de la nuclear.

La presidenta ha defendido que las energías bajas en carbono no solo son “autóctonas y limpias”, sino que aportan “más independencia, más seguridad y reducen los costes”, por lo que ha pedido acelerar las inversiones en este terreno.

Para ello, ha abogado por desplegar infraestructuras que permitan completar una verdadera Unión Energética y ha recordado la presentación del paquete europeo de redes eléctricas para agilizar permisos y construir “autopistas energéticas” que faciliten el intercambio de energía limpia entre Estados miembro.

Por último, Von der Leyen ha recalcado la necesidad de simplificar el marco regulatorio y recortar cargas administrativas, al advertir de que las compañías europeas gastan “casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo”.

Si se aspira a reforzar la competitividad, ha concluido, es imprescindible avanzar hacia una “profunda limpieza regulatoria en todos los niveles” y asegurar rapidez en la puesta en marcha de las reformas, porque “lo que importa ahora es la rapidez” y este es “el momento de la unidad y de la urgencia”.