La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha avisado a los dirigentes de la Unión Europea de que el bloque comunitario debe anticiparse a un impacto económico más profundo si el conflicto en Oriente Próximo se prolonga, y ha reclamado que la reacción europea esté a la altura de la gravedad del momento.
“Debemos prepararnos para más si el conflicto se prolonga. Nuestra respuesta debe estar directamente en consonancia con la gravedad de las amenazas a las que nos enfrentamos”, señala Von der Leyen en una carta remitida a los jefes de Estado y de Gobierno de cara al Consejo Europeo de esta semana.
En la misiva, la jefa del Ejecutivo comunitario propone a los líderes una batería de iniciativas para amortiguar el efecto del encarecimiento de la energía, entre ellas impulsar contratos eléctricos estables para la industria, reforzar el sistema europeo de comercio de emisiones y revisar la fiscalidad que grava la electricidad frente a los combustibles fósiles.
Entre otros puntos, Von der Leyen indica que la Comisión analizará “caso por caso” el impacto de los mecanismos nacionales de emergencia destinados a limitar los efectos de los altos precios del gas sobre el mercado eléctrico, a los que algunos Estados miembro han recurrido en el pasado, como subvencionar o fijar un tope al precio de la generación eléctrica con gas y redistribuir los llamados ingresos inframarginales. No obstante, la presidenta del Ejecutivo comunitario recalca que el diseño de estos instrumentos debe evitar distorsiones en el mercado interior, mantener las señales de inversión a largo plazo para las energías limpias y no provocar una demanda adicional excesiva de gas.
Asimismo, recuerda que cualquier herramienta a corto plazo para contener el golpe de los precios energéticos tiene que ser “temporal y específica”, no frenar la transición energética, no incrementar el consumo de combustibles fósiles y reducir al mínimo la carga para las cuentas públicas.
Entre las iniciativas planteadas, la Comisión se inclina por extender los acuerdos de suministro eléctrico a largo plazo con el fin de limitar la exposición de la industria a la volatilidad del mercado mayorista de electricidad. En esta línea, Von der Leyen afirma que el Ejecutivo comunitario suprimirá los obstáculos que aún dificultan este tipo de contratos y promoverá su uso para capacidades de generación con bajas emisiones de carbono, además de combinarlos con mecanismos que permitan asegurar precios estables de la electricidad a largo plazo.
Refuerzo del mercado europeo de emisiones
La carta también adelanta ajustes en el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), una de las herramientas clave de la estrategia climática de la UE, que Bruselas quiere fortalecer para reducir la volatilidad del precio del carbono.
En concreto, avanza que la Comisión presentará una propuesta para aumentar la capacidad de la reserva de estabilidad del mercado, el mecanismo que regula la oferta de derechos de emisión. Según explica, esta herramienta permitirá “abordar mejor la volatilidad excesiva de los precios y mantenerlos bajo control en el corto plazo”.
De igual modo, la presidenta del Ejecutivo comunitario indica que Bruselas fijará en breve nuevos parámetros del sistema, teniendo en cuenta las inquietudes de la industria, y acelerará los trabajos para su próxima revisión, con el objetivo de trazar una senda de descarbonización “más realista” más allá de 2030.
En paralelo, Von der Leyen subraya la importancia de intensificar el apoyo a los sectores con mayor consumo energético en un contexto de precios elevados. Recuerda que los Estados miembro ya tienen la posibilidad de compensar hasta el 80% de los costes indirectos del carbono mediante el actual marco de ayudas de Estado.
Así, la Comisión prevé reforzar estos instrumentos para permitir una reacción más ágil en los sectores más castigados, de forma que los gobiernos puedan ofrecer “aún más apoyo inmediato allí donde sea más necesario”. Además, Bruselas desarrolla un instrumento financiado con ingresos del sistema europeo de comercio de emisiones para respaldar a las industrias intensivas en energía en sus procesos de modernización.
Por otra parte, la presidenta pone el foco en la fiscalidad energética como uno de los elementos que determinan el precio final de la electricidad en Europa. En particular, advierte de que en algunos casos la electricidad está gravada “hasta quince veces más que el gas”, lo que considera una carga desproporcionada para las empresas que avanzan hacia la electrificación.
En este escenario, Von der Leyen remarca que el encarecimiento de la energía ya está dejando huella en la economía europea y avisa de que desde el inicio del conflicto la UE ha desembolsado en torno a 6.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles, lo que califica como “un recordatorio directo del precio que pagamos por nuestra dependencia”.
Riesgos para el suministro y seguridad energética
La presidenta de la Comisión advierte además de que una interrupción prolongada del suministro de petróleo y gas procedente del Golfo podría tener “un impacto significativo” en la economía europea, aunque aclara que, por ahora, la seguridad física del suministro energético en la Unión está garantizada.
El documento alude también a la coordinación entre varios países para restablecer la libertad de navegación en la zona y estudiar la posibilidad de escoltar buques cuando las condiciones de seguridad lo permitan.
En cuanto al mercado eléctrico, la presidenta de la Comisión defiende que el sistema de fijación de precios basado en el coste marginal ofrece “beneficios claros en conjunto”, aunque reconoce que cuando el gas se encarece puede trasladar esa presión al precio de la electricidad. En este contexto, Von der Leyen sostiene que acelerar el despliegue de energías limpias permitiría reducir las horas en las que el gas marca el precio en el mercado mayorista. “La mejor forma de limitar las horas en las que el gas fija el precio es avanzar rápidamente hacia los objetivos de energía limpia para 2030”, apunta.
Asimismo, la presidenta del Ejecutivo comunitario subraya que evitar el cierre prematuro de instalaciones que siguen operativas, como algunas centrales nucleares, puede ayudar a garantizar una electricidad “fiable, de bajo coste y con bajas emisiones”.
La carta también resalta el papel de las redes eléctricas para integrar nueva potencia renovable y advierte de que parte de la energía generada no llega a los consumidores por las limitaciones de las infraestructuras. En este sentido, Von der Leyen avanza que la Comisión presentará una propuesta legislativa para optimizar el uso de las redes existentes y permitir a los Estados miembro reducir los costes de red para las industrias intensivas en energía.
Por último, la presidenta de la Comisión alerta del posible efecto de la crisis energética en otros sectores dependientes del gas, como el de los fertilizantes, que considera esencial tanto para la agricultura europea como para la seguridad alimentaria mundial.