La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado este martes una nueva hoja de ruta comunitaria para el desarrollo de reactores nucleares modulares pequeños, junto con la puesta en marcha de una garantía de 200 millones de euros destinada a movilizar capital privado hacia “tecnologías nucleares innovadoras”.
“Queremos que esta nueva tecnología esté operativa en Europa a comienzos de los años 2030”, ha señalado Von der Leyen durante una cumbre sobre energía en París, donde ha defendido que estos reactores pueden ocupar un lugar destacado junto a las centrales nucleares convencionales en un sistema energético más flexible.
Según ha detallado, la estrategia de Bruselas se articulará en torno a tres ejes principales: simplificar el marco regulatorio para facilitar el despliegue de estos proyectos, atraer nuevas inversiones y reforzar la cooperación entre los Estados miembro para consolidar una industria nuclear a escala europea.
En el plano financiero, la jefa del Ejecutivo comunitario ha precisado que la Comisión pondrá en marcha una garantía de 200 millones de euros sufragada con los ingresos del sistema europeo de comercio de emisiones, con la que se pretende apuntalar la inversión privada en tecnologías nucleares innovadoras y mejorar el acceso a la financiación del sector.
“No solo queremos reducir el riesgo de estas inversiones en tecnologías bajas en carbono, también queremos enviar una señal clara a otros inversores para que se sumen”, ha explicado, recalcando que el refuerzo de la energía nuclear se integra en una estrategia más amplia para mejorar la competitividad industrial de la Unión Europea.
Von der Leyen ha vinculado este anuncio a la necesidad de afrontar uno de los grandes lastres estructurales de la economía europea: el elevado coste de la electricidad. “Los precios de la electricidad en Europa son estructuralmente demasiado altos”, ha alertado, insistiendo en que el acceso a energía limpia y asequible será clave para el futuro de la industria europea.
Ha subrayado que el despliegue de tecnologías como la robótica o la inteligencia artificial, llamadas a protagonizar la próxima ola de innovación y productividad, dependerá en gran medida de contar con un suministro eléctrico abundante y barato.
La presidenta de la Comisión ha recordado, no obstante, que la UE parte de una clara desventaja por su elevada dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. “Europa no es un productor de petróleo ni de gas. Para los combustibles fósiles dependemos completamente de importaciones caras y volátiles”, ha indicado, apuntando que la actual crisis en Oriente Próximo vuelve a poner de manifiesto esta fragilidad.
Como respuesta, Von der Leyen ha sostenido que la Unión Europea debe apoyarse en sus propias fuentes de energía baja en carbono, en particular las renovables y la nuclear, que, a su juicio, deben operar de forma complementaria dentro del sistema energético europeo.
“No es una elección entre una u otra. Es en combinación cuando son más poderosas”, ha defendido, recordando que las renovables producen la electricidad más barata, aunque dependen de recursos como el viento o el sol, mientras que la energía nuclear puede garantizar un suministro estable durante todo el año.
Von der Leyen ve un error estratégico en el retroceso nuclear europeo
En este contexto, la presidenta de la Comisión ha puesto en valor el notable avance de las energías renovables en Europa en la última década y el peso de la industria comunitaria en sectores como la eólica, capaz ya de exportar tecnología puntera a escala global.
Sin embargo, ha subrayado que la trayectoria de la energía nuclear en Europa ha sido muy distinta en los últimos decenios. “En 1990, un tercio de la electricidad de Europa procedía de la energía nuclear. Hoy es cerca del 15%. Creo que fue un error estratégico que Europa diera la espalda a una fuente de energía fiable, asequible y baja en emisiones”, ha lamentado.
Por ello, Von der Leyen ha abogado por que la Unión Europea recupere el liderazgo en tecnologías nucleares de nueva generación, con especial atención a los reactores modulares pequeños, llamados a convertirse en un nuevo polo industrial europeo.
“Europa fue pionera en la tecnología nuclear y podría volver a liderar el mundo en este campo. Los reactores nucleares de nueva generación podrían convertirse en una exportación europea de alta tecnología y alto valor añadido”, ha concluido.