La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado este miércoles que el nuevo acuerdo comercial con Australia podría añadir "casi 4.000 millones de euros" al PIB de la Unión Europea de aquí a 2030, al tiempo que recortará costes para las compañías y facilitará un mayor flujo de intercambios e inversiones entre ambos bloques.
"El acuerdo puede añadir casi 4.000 millones de euros al PIB europeo de aquí a 2030 y, según me indicaron, cerca de 8.000 millones de dólares australianos a su economía, aunque acabo de oír que pueden ser 10.000 millones", ha indicado durante su discurso ante el Consejo Empresarial Europeo Australiano en Sídney, apenas un día después de que ambas partes cerraran el Tratado de Libre Comercio.
La jefa del Ejecutivo comunitario ha insistido en que uno de los resultados más inmediatos del pacto será la desaparición de las barreras comerciales, lo que permitirá abaratar las operaciones y mejorar el acceso recíproco a los mercados.
"Estamos eliminando los aranceles sobre el 100% de nuestro comercio. No habrá más restricciones a la exportación, ni monopolios de exportación, ni impuestos a la exportación", ha subrayado.
Según ha explicado, la retirada de estos obstáculos impulsará el volumen de negocio entre empresas europeas y australianas, con un efecto directo sobre la actividad económica en ambas orillas.
Desventaja frente a China en inversión
En el ámbito de la inversión, Von der Leyen ha admitido que las compañías europeas partían de una situación "menos favorable" en comparación con otros actores globales, lo que había limitado su implantación en distintos segmentos del mercado australiano.
"Las empresas europeas operan en Australia en desventaja comparativa. Se enfrentan a aranceles más altos que las empresas asiáticas y a barreras a la inversión extranjera. Hasta ahora, era más fácil para una empresa china invertir aquí que para una europea. Pero eso se acabó", ha destacado.
A su entender, la actualización de estas condiciones permitirá reforzar la presencia inversora europea y abrir nuevas vías para el tejido empresarial, al liberalizar "los flujos de inversión en ambas direcciones". "Esto también implica nuevas oportunidades de inversión en Europa para los australianos", ha añadido.
La presidenta de la Comisión ha puesto el foco además en el impacto del pacto sobre sectores industriales clave, sobre todo aquellos ligados a materias primas críticas, consideradas esenciales para la transición energética y el avance tecnológico.
"Eliminamos aranceles tanto en materias primas como en productos finales, y facilitamos inversiones para desarrollar procesamiento local y producción de mayor valor. Así podremos eliminar cuellos de botella en nuestras cadenas de valor", ha señalado.
Presión sobre empresas y cadenas de suministro
Von der Leyen ha situado estas decisiones en un contexto global marcado por crecientes tensiones geopolíticas y comerciales asociadas al conflicto en Oriente Próximo que, según reconoce, "están sacudiendo toda la economía mundial".
"Los aranceles y los controles a la exportación ya han provocado disrupciones en sus planes de negocio y en sus fábricas. El comercio, la inversión y la tecnología están siendo utilizados como herramientas de presión", ha alertado.
En este entorno, ha apuntado que las empresas están revisando sus estrategias para "reducir riesgos" en un escenario más volátil, con consecuencias sobre los costes, la producción y la planificación.
"Alianzas como la nuestra son más importantes que nunca en el mundo volátil de hoy. La confianza es una moneda preciosa, cada vez más escasa. Y su valor no es solo político, sino también económico", ha remarcado.