Wetselaar (Moeve) defiende que la guerra en Irán obliga a generar más energía en Europa

Wetselaar alerta de que la guerra en Irán evidencia la urgencia de que Europa refuerce su autonomía energética y sitúa a España como actor clave.

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El CEO de Moeve, Maarten Wetselaar. María José López - Europa Press

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El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha sostenido que la crisis energética desencadenada por el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán exige que Europa aumente de forma decidida su propia producción energética para abastecerse: “Es la única manera de que Europa se vuelva más fuerte e independiente”.

Durante su intervención en la segunda jornada del European Pulse Forum 2026 de Politico y beBartlet, celebrada este viernes en el CosmoCaixa de Barcelona, ha señalado que “obviamente, esta es una crisis que nadie desea, pero si buscamos aspectos positivos, ahora todos entienden el problema de la seguridad energética para Europa”.

Ha remarcado que, para responder a este nuevo contexto, es imprescindible intensificar la apuesta por las energías renovables, una agenda que, a su juicio, ya no se limita a la transición energética, sino que se ha convertido también en una cuestión de seguridad energética. Ha advertido de que no parece probable una rápida normalización de la situación geopolítica y que la sensación de urgencia se prolongará “durante un tiempo”.

En esta línea, ha reclamado a las instituciones comunitarias que asuman el control de su futuro energético: “No controlamos nuestra fuente de energía. Hemos cambiado la dependencia del gas ruso por la del gas estadounidense. Apenas producimos petróleo, pero consumimos mucho. Y el precio de todas estas fuentes de energía no se fija desde aquí, y es muy, muy volátil”.

El papel de España en la nueva estrategia energética

Wetselaar ha apuntado que España está llamada a desempeñar un rol protagonista y ha afirmado que puede ser “la Arabia Saudí de Europa” en materia de energías renovables, al considerar que la Península Ibérica dispone de las mejores condiciones del continente, en especial para el desarrollo de la energía fotovoltaica.

Según ha indicado, “España y Portugal tienen la oportunidad no solo de descarbonizar y garantizar la seguridad energética de la Península Ibérica, sino también de convertirse en un productor muy relevante para el resto de Europa”.