Las claves de las elecciones de Andalucía: los candidatos y el misterio de Vox que puede cambiarlo todo

Las encuestas dan ventaja al PP en las elecciones de Andalucía del 17 de mayo, pero la incertidumbre es total sobre qué hará el votante

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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, atiende a los medios en el Parlamento de Andalucía, en una imagen de archivo. Rocío Ruz - Europa Press

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Las elecciones autonómicas andaluzas, previstas para mayo de 2026, se perfilan como una de las citas políticas más abiertas de los últimos años en la comunidad. Con varios candidatos ya confirmados y algunas incógnitas aún sin despejar, el escenario electoral combina continuidad en el bloque de la derecha con fragmentación en la izquierda y tensiones internas en formaciones clave.

El actual presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, concurrirá como candidato del Partido Popular con el objetivo de revalidar su mandato el 17 de mayo. Moreno se ha consolidado como un político de fondo, de crecimiento progresivo más que de irrupciones bruscas. Tras dos legislaturas al frente del Gobierno andaluz, su trayectoria ha estado marcada por una estrategia de perfil moderado y una ampliación paulatina de su base electoral, que le ha permitido reforzar su posición elección tras elección.

En esta nueva cita con las urnas, parte como favorito según la mayoría de encuestas, pero no exento de incógnitas. Por un lado, existe la posibilidad de que Vox experimente un crecimiento que complique la aritmética parlamentaria y obligue de nuevo a acuerdos en el bloque de la derecha. Por otro, también persiste la duda de hasta qué punto los sondeos reflejan con precisión el comportamiento final del electorado. Sin embargo, fuentes políticas próximas a Vox afirman a Demócrata que, aunque esta formación puede tener muy buenos resultados, es muy posible también que la respuesta en las urnas no cubra las expectativas, como sucedió en Castilla y León. 

La incógnita de Montero

En el bloque socialista, la candidatura recae en María Jesús Montero, actual vicepresidenta del Gobierno central, que da el salto a la política autonómica en un intento de revitalizar al PSOE andaluz. Sin embargo, su aterrizaje no está acompañado, por ahora, de unas expectativas favorables en las encuestas.

Los estudios demoscópicos publicados en los últimos meses coinciden en señalar que el PSOE se mantiene lejos del PP en intención de voto y que el liderazgo de Montero no logra, de momento, revertir la tendencia descendente del partido en Andalucía. Analistas apuntan a varios factores: el desgaste acumulado tras años fuera del poder autonómico, la fragmentación del espacio de izquierdas y la dificultad de trasladar su peso político nacional al ámbito andaluz.

A la izquierda del PSOE

A la izquierda del PSOE, el espacio político aparece dividido. Por un lado, Antonio Maíllo lidera la coalición Por Andalucía, que agrupa a Izquierda Unida, Sumar y otras fuerzas progresistas. Por otro, José Ignacio García encabeza Adelante Andalucía, con un discurso andalucista propio. Esta fragmentación complica las opciones de articular una alternativa sólida al bloque conservador.

Por parte de Podemos, la eurodiputada y 'número dos' de esta formación, Irene Montero, ha insistido en que su partido concurrirá a las elecciones autonómicas de Andalucía del próximo 17 de mayo, aunque ha evitado precisar si lo hará integrada en una candidatura conjunta con otros partidos de izquierda.

En esta línea, Montero ha pedido a la izquierda andaluza “ganas de pelear” para “sacar” al presidente Juanma Moreno de la Junta, sin aclarar si se repetirá la fórmula de la coalición Por Andalucía, que actualmente comparte con Izquierda Unida en el Parlamento autonómico.

¿Bambú ya tiene candidato?

En el caso de Vox, la situación introduce una de las principales incógnitas de la contienda. A diferencia de otras formaciones, el partido aún no ha confirmado oficialmente a su candidato a la presidencia de la Junta, lo que deja en el aire una etapa de reajuste interno. Tras la salida de Macarena Olona de la política andaluza, el liderazgo del partido en la comunidad fue asumido por Manuel Gavira, que desde entonces ha ejercido como principal referencia orgánica e institucional.

No obstante, este relevo no ha estado exento de tensiones. Diversas informaciones apuntan a la existencia de una pugna interna en el seno de Vox en Andalucía, con diferencias sobre la estrategia electoral y el perfil del candidato más adecuado. La falta de una designación clara en plena precampaña alimenta las dudas sobre si el partido optará por consolidar el liderazgo de Gavira o buscar un nombre alternativo con mayor proyección electoral.

En este contexto, y aunque Manuel Gavira no ha sido proclamado oficialmente candidato, distintas fuentes señalan que cuenta con el beneplácito de la dirección nacional -conocida internamente como “Bambú”, y que, según analistas políticos, detrás de este respaldo estaría la figura de Monserrat Luis, que habría jugado un papel clave para situar a Gavira como la opción más probable para encabezar la lista andaluza.

Este apoyo extraoficial refuerza la idea de continuidad tras la etapa de Olona, aunque la falta de confirmación pública mantiene cierto grado de incertidumbre sobre la estrategia final de Vox, donde suene con fuerza otro nombre fuerte, el de María Ponce, actual asesora de Gavira, anterior senadora por designación autonómica de Ciudadanos. Ponce habría intentado integrarse al Partido Popular en Andalucía, aunque finalmente ha recalado en Vox, suscitando en ambas formaciones ciertos recelos por su manera de proceder en política.

A esta crisis interna andaluza se suma además una tensión a nivel nacional. Vox enfrenta cuestionamientos sobre la gestión del partido y el liderazgo de Santiago Abascal, con informaciones cada vez más difundidas sobre los ingresos personales de Abascal, las personas que le rodean y el funcionamiento interno del partido. Estas circunstancias han derivado en la petición de un congreso extraordinario para redefinir la estructura y la estrategia del partido.

La ventaja del PP y las expectativas de Vox

Más allá de los grandes partidos, otras candidaturas, incluidas formaciones provinciales y la posible concurrencia en solitario de Podemos, añaden complejidad a un mapa electoral ya fragmentado.

En conjunto, el panorama apunta a una contienda en la que el PP parte con ventaja, pero con variables aún abiertas: la posible evolución de Vox, marcada por crisis internas tanto regionales como nacionales; la fiabilidad de las encuestas; y la capacidad de la izquierda para recomponerse. Un escenario en el que la solidez acumulada por Moreno Bonilla será puesta a prueba frente a un electorado cada vez más imprevisible y un bloque de derecha que podría reorganizarse en pleno proceso electoral.