¿Habrá ‘efecto Aragón’ en las elecciones de Andalucía 2026? Vox cerca la absoluta de Moreno y sube la presión sobre Montero

¿Se pueden extrapolar los resultados de Aragón a Andalucía? Demócrata consulta con varios politólogos si los bloques pueden tener un comportamiento similar y las opciones de Juanma Moreno Bonilla de obtener mayoría absoluta

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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (i), junto a la vicepresidenta primera y candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero | Joaquin Corchero - Europa Press

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El resultado de las elecciones en Aragón de este pasado fin de semana ha dejado abiertos muchos interrogantes demoscópicos, principalmente sobre la proyección y traducción que pueden tener los mismos sobre otros escenarios electorales, como los próximos de Castilla y León y Andalucía.

En el caso de los comicios andaluces -que muy posiblemente lleguen en junio de 2026-, Demócrata se ha puesto en contacto con los politólogos Juan Montabes, José Antonio Gómez Yáñez y Carmen Lumbierres, para valorar si Andalucía podría acusar el 'efecto Aragón', con Vox cogiendo un impulso determinante para la gobernabilidad de esta comunidad autónoma. ¿Se quedará Juan Manuel Moreno Bonilla sin la mayoría absoluta de la que goza?

Los resultados de la noche electoral vivida el 8-F en Aragón pueden dejar una pista útil para tratar de entender cómo se mueven los bloques cuando las elecciones autonómicas se juegan en clave nacional, que es lo que sucedió en la campaña aragonesa. Está por ver los derroteros que toma la futura pelea por la Junta de Andalucía.

En Aragón, el parlamento autonómico ha quedado conformado de la siguiente manera: PP 26, PSOE 18, Vox 14, CHA 6, AE 2, IU–Sumar 1. Según los números, ha habido un claro vencedor de la cita electoral, pero hay que leer lo que pasa dentro de los bloques y aplicando esa mirada el foco se lo lleva Vox, que ha crecido con fuerza y aprieta la gobernabilidad de la región.

Los futuros comicios en Andalucía parten con una mayoría absoluta del PP andaluz (Juanma Moreno logró 58 escaños en 2022), mientras que, el PSOE-A obtuvo 30 escaños, Vox 14, Por Andalucía 5 y Adelante Andalucía 2. Además, Andalucía tiene una sociología y una estructura electoral distintas a las de Aragón, puesto que cuenta con más escaños, ocho provincias y una maquinaria del PP muy consolidada desde 2022.

Según nuestros expertos, querer extrapolar “tal cual” los resultados de Aragón a Andalucía sería un error, aunque sí se puede extrapolar una lógica de comportamientos y de inercias en el voto.

"No se puede hablar de un efecto Aragón"

Así, para el catedrático de la Universidad de Granada y politólogo Juan Montabes, no se puede hablar de un 'efecto Aragón'. Plantearse si lo sucecido en esta región, que ha sido en buena parte un calco de lo que pasó en Extremadura con anterioridad, podría ser un termómetro de los futuros resultados en Andalucía no pasa de ser un "mero divertimento".

En Aragón ha habido una "nacionalización del proceso electoral", asegura Montabes. Tanto es así que "casi no se ha hablado de los problemas de los aragoneses". Eso ha llevado -apunta- a que en un contexto de polarización política nacional se haya dado una mayor polarización regional y, en ese escenario, "lo normal es que se movilice el voto de los descontentos, contrario al poder." El reflejo de este análisis explicaría para este politólogo el alto dato de participación registrado en las autonómicas aragonesas y, en parte, el importante crecimiento de Vox y el castigo recibido por el bipartidismo.


Montabes: "En Andalucía,sin embargo, hemos vivido campañas en clave más nacional y otras en clave más andaluzas. No sabemos cómo se planteará esta"

En cualquier caso, para el profesor Montabes, "faltan aún varios meses para las elecciones andaluzas -incluso podrían celebrarse en septiembre-, por lo tanto, hasta entonces pueden pasar demasiadas cosas susceptibles de incidir en esas elecciones. Incluso hay por medio unas elecciones de Castilla y León".

Como ejemplo de esto, Montabes alude a la crisis sanitaria que se desató en Andalucía con el problema en los cribados de cáncer y que -en su opinión- "puso en jaque al gobierno de Moreno Bonilla". Pues bien -apunta el catedrático-, "hoy esa crisis queda lejana ante la percepción de la gestión que se está haciendo de la emergencia provocada por el temporal de lluvias que azota Andalucía y la coordinación con la admnistración central".

Sobre lo que no tiene dudas Juan Montabes es que existe una tendencia general que indica un "desgaste" del bipartidismo, "más acusado en el PSOE", y un alza de la extrema derecha en línea con lo que sucede en Europa, donde un tercio de los votos ya se los lleva ese espectro político. "En las últimas citas autonómicas en Extremadura y Aragón la extrema derecha ha logrado entre un 15% y un 17% de los votos en juego, por lo que, pese al fuerte aumento de estos porcentajes, todavía tienen margen para seguir creciendo si nos miramos en el espejo europeo".

Qué nos dice Aragón 

Pese a lo expuesto, tres mecanismos politológicos podrían explicar por qué el 8F de Aragón y las inercias de voto detectadas pueden anticipar movimientos en Andalucía:

El primero de ellos pasa por analizar las elecciones autonómicas como de segundo orden. Cuando el ambiente nacional está cargado, parte del electorado usa las autonómicas para premiar o castigar al Gobierno central sin pagar el coste de unas generales. Eso suele traducirse en desmovilización del bloque del Ejecutivo y en voto más emocional y nítido en la oposición, algo que podría suceder en Andalucía.

En esa línea, el sociólogo José Antonio Gómez Yáñez explica a Demócrata una casuística. Y es que el Partido Popular active la palanca que consista en "intentar a la vez, hundir al PSOE y deshacerse de Vox, lo que eso es imposible", resuelve este sociólogo. La última semana antes de las elecciones en Extremadura, comenta, "Guardiola pasó un tiempo hablando de la posibilidad de que hubiera manipulaciones en el censo, algo absolutamente disparatado; y al final de la campaña en Aragón, Azcón se ha dedicado a referirse a filtraciones de ellos mismos, diciendo que estaba creciendo Vox. Así pues -aventura-, si Moreno Bonilla opta por esta vía, la acabará pasando lo mismo, lo que sería un error -sostiene-, ya que él ha conseguido un buen asentamiento en Andalucía y no debería salirse del carril". 

El segundo mecanismo es el trasvase de votos dentro del bloque de derechas. En Aragón se observa un fenómeno típico: el PP gana, pero Vox se convierte en el gran receptor del voto 'duro' (identidad, inmigración, seguridad, hartazgo). Es decir: no hace falta que el PP se hunda para que Vox suba; basta con que una parte del electorado priorice "señal” frente a “gestión”. Por lo tanto -colige Gómez Yáñez- esto podría repetirse en Andalucía.

Desde otro prisma, la politóloga aragonesa Carmen Lumbierresentiende que va a depender mucho del tipo de campaña que haga Juanma Moreno Bonilla, quien -en su opinión- tiene un discurso mucho más autonómico que Azcón. “Si se mantiene en su línea habitual -subraya-, y se basa en la gestión y la colaboración que ha habido con el Estado para afrontar crisis como las de Adamuz o las inundaciones, no activará tanto el voto de Vox”. Sin embargo, agrega, “si sucede como en Aragón, donde Jorge Azcón ha optado para su campaña por un discurso completamente nacional y de tratar de hundir a Sánchez, la gente dirá eso de ‘voto al original’”.

Eso sí, "ese traspaso de votos que está engrandeciendo a Vox, no solo viene del PP", según advierte el sociólogo Gómez Yáñez. Sus análisis detectan un trasvase mayor del que se sospecha del PSOE a Vox y, también exvotantes de Podemos están optando por el partido de Santiago Abascal.

La penalización por fragmentación (D’Hondt + provincias) constituye el último mecanismo. Aquí, cuando la izquierda compite dividida, el coste no siempre se ve en el porcentaje global, pero sí en escaños, especialmente en provincias medianas/pequeñas. En Aragón, IU-Sumar ha obtenido un diputado, mientras Podemos se queda fuera y CHA crece. En Andalucía, una izquierda repartida entre marcas puede perder eficiencia, aunque aguante en voto.

Para Lumbierres, Adelante Andalucía está mucho más fuerte de lo que estaba Podemos en Aragón. Lo que unido a que no hay una fuerza de izquierdas nacionalista como CHA, "hará que a la izquierda del PSOE se aguante más el voto y -sostiene-, finalmente se parecerá más a lo que pasó en Extremadura que a Aragón”.

La foto andaluza 

El último sondeo de intención de voto de peso en Andalucía fue el CENTRA de 2025. Sus resultados prevén una dinámica para Andalucía compatible con lo visto en Aragón. En esa proyección, el PP conseguiría entre 53–55 escaños (bajando con respecto a 2022, cuando obtuvo 58 diputados); el PSOE-A, 25–28 (bajaría de los 30 que tiene ahora); Vox, 19–22 (subiría de los 14 de las últimas elecciones); Por Andalucía/Sumar se anotaría 5–6 y Adelante, 2–3.

Con esta proyección demoscópica, lo que añade Aragón es la hipótesis de cierre: en un contexto de campaña polarizada, Vox puede sobrerendir algo sobre la foto de los sondeos y el PSOE puede infrarendir por desmovilización. Eso no implica una 'ola' automática, pero sí eleva la probabilidad de que la mayoría absoluta del PP quede en la frontera.

Escenario posible para Andalucía

Teniendo en cuenta los datos de Aragón, más el resultado de las anteriores elecciones de Andalucía y, por último, el barómetro de diciembre de 2025, un escenario de trabajo razonable podría ser que el PP siga siendo primera fuerza en la comunidad con opciones de gobernar, pero con una diferencia clave respecto a 2022: Vox volvería a ser decisivo para la gobernabilidad de una región del PP si Juanma Moreno no alcanza los 55 escaños. 

En ese caso, Andalucía se parecería más a la lógica aragonesa (ganar no equivale a gobernar solo) que al “rodillo” de los comicios pasados.