El efecto Hungría llega a las elecciones de Andalucía: Vox se desinfla, Montero se estanca y Moreno acaricia ya la absoluta

Un reciente sondeo de Sigma Dos para El Mundo dibuja un escenario electoral complejo en Andalucía, con el PP consolidando su liderazgo

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El problema de Vox no es el PP. El problema de Vox es Vox. Así lo resume una fuente política consultada, en una reflexión que anticipa la tendencia que empiezan a recoger las encuestas, siempre con la cautela que exige cualquier proyección demoscópica.

Este lunes, el diario El Mundo publicaba su último sondeo, elaborado por Sigma Dos. Según sus datos, el Partido Popular y su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, tendrían garantizada la mayoría absoluta, al menos en la fotografía fija actual.

Ni la crisis de los cribados ni el accidente ferroviario de Adamuz, entre otros episodios recientes, parecen estar pasando factura a la gestión del Ejecutivo andaluz. Una gestión que, según el estudio, recibe respaldo incluso de votantes del PSOE y de Vox, con un trasvase de apoyos que apuntalaría esa mayoría absoluta, en niveles muy similares a los registrados en las elecciones de 2022.

Por su parte, el Partido Socialista, con la exvicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, al frente, mejora ligeramente sus expectativas respecto al sondeo anterior del 28 de febrero, coincidiendo con el Día de Andalucía. Aun así, queda lejos del peso electoral histórico del socialismo andaluz. Montero no alcanza el suelo de 30 escaños que logró Juan Espadas, según los datos de Sigma Dos, quedándose por debajo de ese umbral en la proyección actual.

Manuel Gavira con Santiago Abascal. Foto: Europa Press.

¿Un sorpasso que se aleja?

La encuesta encargada por Unidad Editorial tampoco confirma el sorpasso que apuntaban otros estudios, en los que se planteaba la posibilidad de que Vox disputara al PSOE la segunda posición en el Parlamento andaluz. Esa hipótesis pierde fuerza.

Fuentes políticas consultadas por Demócrata señalan que Vox se aleja de esa tendencia por el desgaste acumulado en las negociaciones para la formación de gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León. A ello se suma la situación interna del partido, marcada por salidas, dimisiones, desencuentros y peticiones de un congreso extraordinario, con más presencia en los titulares que la propia actividad política de la formación.

Según las mismas fuentes, en este contexto se añade el denominado 'efecto Hungría'. Más del 70% de los votantes húngaros, incluidos muchos jóvenes, han rechazado recientemente las políticas de Viktor Orbán, con las que se identifica Santiago Abascal, junto a otros líderes europeos del mismo espacio político. Se trata de una línea marcada por el ultraconservadurismo y el nacionalismo, con afinidades señaladas hacia Rusia, que ha generado críticas por el debilitamiento de contrapesos institucionales.

En clave andaluza, un exdirigente de Vox apunta a la falta de tirón del candidato del partido, Manuel Gavira. Según esta fuente, su perfil no resulta competitivo frente a Juanma Moreno, y advierte de que la estabilidad electoral de Vox podría estar en riesgo si no revierte la tendencia actual. En esa misma línea, señala la escasez de propuestas en el ámbito provincial, con la excepción de la candidata por Córdoba, Paula Badanelli, aunque considera insuficiente este activo para frenar la pérdida de apoyo.

Los retos de Montero

En el caso del PSOE, María Jesús Montero afronta la cita electoral con varios frentes abiertos. El 20 de abril está citada en el Senado para comparecer en la comisión de investigación sobre la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), en relación con los rescates a las aerolíneas Plus Ultra y Air Europa durante su etapa como ministra de Hacienda.

A ello se suman otros elementos del contexto político nacional, como el caso Ábalos en el Tribunal Supremo, la imputación de la esposa del presidente o, el informe de la Guardia Civil que apunta a que la vía de Adamuz presentaba daños el día anterior al accidente sin que se activaran las alertas. Además, Montero deberá posicionarse en campaña sobre cuestiones como la fiscalidad singular para Cataluña y la reforma del sistema de financiación autonómica, que ha suscitado un rechazo mayoritario en la Conferencia de Política Fiscal y Financiera.

La candidata socialista es la segunda ministra del Gobierno de Pedro Sánchez que deja el Ejecutivo para dar el salto a la política territorial, tras el caso de Pilar Alegría en Aragón. Lo hace en un momento complejo para el PSOE y con una incógnita de fondo: su capacidad para capitalizar el debilitamiento de otras fuerzas de izquierda, algunas de las cuales, como Podemos, han quedado sin representación en recientes procesos electorales.

Imagen de la presentación del proyecto para Sanidad de la candidata socialista, María Jesús Montero de cara a las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. Foto: Nacho Frade - Europa Press.

A la izquierda del PSOE

En este contexto, la encuesta de Sigma Dos refleja también movimientos dentro del espacio de la izquierda andaluza. La coalición de Antonio Maíllo registra una fuga de apoyos: el 13,9% de sus votantes optaría ahora por el PSOE y cerca de un 10% por Adelante Andalucía. A su vez, los socialistas captarían un 10,8% del electorado de José Ignacio García, mientras que Por Andalucía atraería otro 10,2% de esos votantes.

En paralelo, la valoración de los líderes sigue la misma pauta que las expectativas electorales. Juanma Moreno encabeza la clasificación con un 4,9 sobre diez, a las puertas del aprobado y con ventaja sobre el resto. Le siguen Antonio Maíllo y José Ignacio García, ambos con un 3,7. El candidato de Vox, Manuel Gavira, obtiene un 3, mientras que María Jesús Montero cierra la lista con un 2,8.

Una tendencia de desgaste en el contexto europeo

En la precampaña andaluza, Allende Martín, consultora y analista política, señala cómo las encuestas apuntan a que Juanma Moreno, candidato del PP, se encamina a revalidar la mayoría absoluta, aunque sea ajustada, lo que reforzaría su posición al permitirle gobernar sin depender de Vox. Su liderazgo se asienta en un perfil de gestión, moderación y estabilidad que, frente al clima de polarización nacional, sigue siendo bien valorado por el electorado andaluz, situando al PP como primera fuerza en la mayoría de circunscripciones.

En contraste -destaca Martín-, el PSOE no logra remontar con María Jesús Montero, que podría firmar uno de los peores resultados históricos del partido en la comunidad, penalizada en parte por su vinculación con el liderazgo de Pedro Sánchez y una estrategia percibida como más confrontativa. Vox, por su parte, se mantiene estancado y pierde capacidad de influencia decisiva, en línea con una tendencia de desgaste de la extrema derecha en el contexto europeo.

Para la CEO de Compolider, también Mujer influyente del Año 2025 por los Napolitans Victory Awards. Esta situación también se refleja en el escenario autonómico, donde la izquierda a la izquierda del PSOE tampoco capitaliza el descontento, con Por Andalucía fragmentada y estancada en una horquilla de 5 a 6 escaños. En conjunto -mantiene Allende Martín-, el escenario dibuja una Andalucía que vuelve a la centralidad política, donde predomina la estabilidad sobre la confrontación.