Andalucía respira: Moreno Bonilla evita el choque electoral con la Romería del Rocío, Corpus y la Feria de Sevilla

La candidata del PSOE asegura que la elección de la fecha no es casual y ha optado por el 17 de mayo para que no haya campaña entre tantas fiestas

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El presidente de la Junta de Andalucía, en la clausura de unas jornadas del Programa Preparadas, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Foto: Francisco J. Olmo/ Europa Press.

El presidente de la Junta de Andalucía, en la clausura de unas jornadas del Programa Preparadas, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Foto: Francisco J. Olmo/ Europa Press.

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Finalmente, será el 17 de mayo. Cerca de 6,7 millones de andaluces están llamados a las urnas en unas elecciones autonómicas que, sobre el papel, tienen un claro favorito: Juan Manuel Moreno Bonilla. Sin embargo, en política pocas certezas sobreviven al paso de las semanas, y la gran incógnita sigue intacta: si el actual presidente llegará a la cita con el suficiente impulso como para conservar su mayoría absoluta, fijada en 55 de los 109 escaños del Parlamento andaluz.

El líder del Partido Popular ha jugado con los tiempos, alimentando deliberadamente las quinielas sobre la fecha electoral. Durante semanas, las apuestas apuntaban a finales de mayo, principios de junio o incluso a un calendario condicionado por la anunciada visita del Papa a tierras andaluzas. Pero no. La decisión ya está tomada, y no ha sido casual.

“También vota el calendario”, desliza una fuente cercana al partido. Y en Andalucía, pocas cosas pesan tanto como las fiestas. El Rocío, el Corpus, las ferias -con Sevilla a la cabeza- podían convertirse en distracciones peligrosas. Más aún cuando el propio Moreno Bonilla ha advertido que “la mayor amenaza para la mayoría absoluta es la abstención y el exceso de confianza”. Mejor, por tanto, despejar el terreno.

El suelo del PSOE

La jugada, sin embargo, no ha dejado indiferente a nadie. En el PSOE, la reacción ha sido inmediata. Su candidata, María Jesús Montero, sostiene que el adelanto responde al “temor” del presidente andaluz ante un supuesto repunte socialista. Un repunte que, de momento, no aparece en las encuestas. Más bien al contrario: los sondeos sitúan a Montero incluso por debajo del ya discreto resultado de Juan Espadas en 2022, cuando el PSOE cayó por debajo de los 900.000 votos y se quedó en 30 escaños. Ahora, las previsiones oscilan entre los 24 y 27.

Sería, de confirmarse, el suelo más bajo de los socialistas en una comunidad que durante décadas fue su bastión más sólido. Un cambio de ciclo que comenzó precisamente en 2022, cuando los populares lograron una histórica mayoría absoluta.

En los corrillos políticos, además, estas elecciones se leen en clave nacional. No solo por lo que está en juego en Andalucía, sino por lo que puede decir del pulso entre dos figuras de peso: la propia Montero, número dos del Gobierno, y Moreno Bonilla, estrechamente vinculado a Alberto Núñez Feijóo. Dos estilos moderados, dos liderazgos alineados con sus respectivas direcciones… y un mismo examen en las urnas.

Este martes, la vicepresidenta primera y candidata socialista afirmó que la elección de "la fecha no es casual" y la optado por el 17 de mayo para "que no haya campaña entre tantas fiestas".

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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (1i), junto al alcalde de Arcos de la Frontera, Miguel Rodríguez (2i), durante una visita institucional al municipio gaditano. Foto: Francisco J. Olmo  / Europa Press.

El Superdomingo, desactivado

La fecha elegida también ha tenido otra consecuencia: desactivar el llamado 'Superdomingo', esa hipótesis que algunos —entre ellos el presidente castellanomanchego Emiliano García-Page— veían como una oportunidad para impulsar al PSOE andaluz con unas elecciones generales simultáneas. Pero el tiempo no ha acompañado. La Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General marcaba unos plazos imposibles de cumplir a estas alturas.

Mientras tanto, en Vox, la fecha de la convocatoria ha sido una sorpresa. Sin candidato oficial y con la Semana Santa en plena precampaña, el partido de Santiago Abascal corre contrarreloj. Todo apunta a Manuel Gavira como cabeza de cartel, aunque otros nombres, como el de María Poncel, circulan con insistencia en los mentideros políticos.

Las encuestas les son favorables, pero la rapidez del adelanto podría pasar factura a una formación aún en plena reorganización interna y obligada, además, a decidir su papel en distintos gobiernos autonómicos del PP. Demasiados frentes abiertos en demasiado poco tiempo.

La incógnita de la izquierda

Y si el tablero de la derecha presenta incógnitas, el de la izquierda alternativa no se queda atrás. Más bien al contrario: aparece fragmentado. Antonio Maíllo lidera Por Andalucía, donde confluyen Izquierda Unida, Sumar y otras fuerzas. En paralelo, José Ignacio García encabeza Adelante Andalucía, con un discurso propio y marcadamente andalucista.

Por su parte, Podemos, con Irene Montero al frente de su estrategia, ha confirmado que concurrirá a los comicios, aunque sin aclarar aún si lo hará en coalición o en solitario.

Algunas voces sostienen que, a diferencia de otras comunidades, la izquierda podría resistir mejor en Andalucía. “Es una tierra de izquierdas”, aseguran. Pero incluso quienes defienden esa tesis reconocen que, hoy por hoy, no parece suficiente para construir una alternativa real de gobierno.

Un discurso local

Con este panorama, Moreno Bonilla ya perfila su estrategia: centrar el discurso en lo local, evitar el ruido nacional y esquivar la confrontación directa con Vox, una dinámica que, según los expertos, termina beneficiando tanto al PSOE como a la propia formación de Abascal.

Quedan semanas por delante, decisiones por tomar y muchas piezas aún sin colocar. Porque, aunque la fecha ya está marcada en rojo en el calendario, la partida -la de verdad- acaba de empezar.